domingo, 29 de diciembre de 2013

Lorde - Royals


Sueño (Royals, de Lorde)

Yo sueño a tiempo completo, sin descanso ni vacaciones. Sueño en todas partes: en el autobús, en la cola del supermercado, en las pesadas lecciones de física del instituto. Pero donde con más libertad sueño es entre los cojines de mi cama. Me tumbo y no tengo ni que cerrar los ojos, sólo levantar la vista al techo. Ahí arriba tengo colgado un gran mapa del mundo. Es sorprendente como algo tan extenso puede plasmarse en un simple póster.
Sueño con escapar a todos esos países, a todos esos lugares. Sueño con borrar todas esas fronteras y traspasarlas, con tener un pie en una nación y el otro en una distinta. Sueño con conocer, con descubrir, con amar, con recordar.
Simplemente sueño.
Porque si no, no soy persona. Necesito saber que tengo más posibilidades, más vías de escape. ¿No os da una especie de claustrofobia, pensar que viviréis siempre en el mismo país, en el mismo lugar, con las mismas costumbres y rutinas? Estancar tu vida a un mismo sitio, atarla bien fuerte para que no se escape. No. Mejor dejarla libre y sin correas.
Si no sueño no vivo. ¿De qué me sirve tener todo un mundo si no lo voy a pisar? ¿Para qué inventaron la curiosidad si no es para alimentarla? Es tan hermoso tener la esperanza de que tarde o temprano cumpliré esos sueños.
Pero no todo es viajar. Sueño con grandeza, con llegar muy alto. Con lograr todo cuanto me proponga y no dar nada por hecho hasta que lo tenga terminado en mis manos. Con vivir sin que nadie me ponga trabas ni obstáculos. Sueño con la libertad que tiene quien sueña con ser libre.
Porque el mundo está  a mis pies, y solamente soñando, el mundo es mío.

lunes, 16 de diciembre de 2013

(Nuvole Bianche - Ludovico Einaudi)

Me maravilla cuando se queda mirando fijamente a la ventana, divirtiéndose en seguir el camino que dejan las gotas de lluvia al caer. Me encanta la manera en que aferra sus manos a la taza de café, buscando el calor que no le dan mis brazos fríos.
Me hipnotiza con esos labios rosas que sonríen, y con esa mirada de cristal cuando llora. Me enmudecen sus besos y me ensordece su risa. Me despierto con sus caricias, con sus manos juntándose con las mías, con el olor de su piel a mi lado. 
Y es que no puedo evitar que cada trozo de su cuerpo me vuelva loco. 
Que con cada palabra que diga me seduzca, que con cada beso me silencie. Que con cada respiración, cada suspiro, cada aliento me convierta en su esclavo.
Será que ella no lo sabe.  
No sabe que si ella llora yo lloro por dentro. Que la echo de menos cuando me despierto y no esta cerca. No sabe que me asusta verla llorar en silencio, a escondidas, sin que yo lo sepa. 
No sabe que si se va yo me pierdo.
Que si me deja ya no existo. 

lunes, 9 de diciembre de 2013

Ya no eres
ni estás
ni sientes
ni soy, 
ni te espero
ni te ansío. 
Pero ya sabes como mentimos los poetas.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Cometer el mismo error. (Complicated - Avril Lavigne)

Me gustaría saber como fue que ocurrió. Saber el día, el momento, que fue aquello que dijiste. Sólo quiero saberlo. ¿Cuándo fue que dejé de amarte? ¿ Cuándo dejé de verte como algo más? ¿Qué pasó? ¿Qué hiciste? ¿Que hice? ¿Que hicimos? Sólo quiero no cometer ese error de nuevo, cometerlo otra vez. No estoy segura de como hacer esto, de como avanzar esta vez, de donde poner el pie para no tropezar una vez más. No sé como reaccionar, como actuar. No sé si ir más deprisa o más despacio, más rápido o más contenido.
Es todo tan confuso. Echarte de menos de esta manera, como lo hacía antes. Mirarte a los ojos y sentir algo extraño dentro. Besarte y pensar que todo está bien ahora, que estoy segura ahí, escondida entre tus labios, entre las caricias de tus manos.
Es tan enervante. Pensar que no fui capaz de contenerme, de ser fuerte y no caer de nuevo, de no sucumbir a tu voz resonando suavemente en mis oídos. Saber que lo intenté con todas mis fuerzas, sostenerme, mantenerme quieta y en pie en medio de ese huracán de emociones. Un huracán que soplaba en todas las direcciones posibles.
Y que a pesar de todo no pude si quiera caminar a tu lado sin sentir el impulso de darte la mano, de darte un beso en la mejilla solo para saber como se sentían mis labios en tu piel. No pude resistirme a respirar el aire que tu respiras, a sonreírte todas tus sonrisas, a estancarme en tus ojos.
Al final desistí. Seguí el impulsó de enredar nuestras manos, de abrazarte muy fuerte, de mirarte a los ojos, de escuchar tus te quiero... de caer por fin en tus labios.

Sum 41 - PIECES


domingo, 1 de diciembre de 2013

Don't Fall in Love With the Curious One (traduccion)

No te enamores de una persona curiosa. Querrá saber quién eres, de dónde vienes, cómo es tu familia. Mirará todas tus fotografías y leerá todos tus poemas. Vendrá a cenar y hablar con tu madre acerca de cómo su curiosidad le ha enseñado cosas muy útiles. Te pedirá que explotes cuando estás enojado y que llores cuando estás herido.Te preguntará qué significa esa ceja levantada. Querrá saber tu comida favorita, tu color favorito, tu persona favorita. Te preguntará por qué. Va a comprar esa que cámara te gustó, prestará atención a esa banda que amas en caso de que haya un show cerca, te llevará ese suéter al que le sonreíste una vez. Aprenderá a cocinar tus comidas favoritas. Los curiosos no se conforman con el exterior, desean el interior. Ellos quieren lo que te hace pesado, lo que te hace sentir incómodo, lo que te hace gritar de alegría , ira, y de angustia. Su piel se convertirá en páginas en las que aprenderás a derramar tu ser. No te enamores de una persona curiosa. No dejará un suspiro sin explicación. Querrá saber qué hizo exactamente, qué hizo para que la amaras. Año, mes, día, semana “¿A qué hora fue? ¿Qué dije? ¿Qué hice? ¿Cómo te sentiste? “ No te enamores de una persona curiosa, porque he estado allí. Desabrochará tu camisa y leerá cada cicatriz, cada marca, cada curva. Explorará cada una de tus extremidades, cada órgano, cada pensamiento, cada ser. Después caminará de regreso a casa y comerá su cena y nunca regresará tus llamadas. Tú nunca serás la expedición para toda la vida. Tu corazón será un misterio pero no por mucho tiempo. No hay dolor como amar a un curioso que persigue cada estrella caída y nunca la atrapa. Que viene y ve y conquista y se va. Yo me enamoré de una persona curiosa, quizás un día toma el tren de regreso a casa y sea lo suficiente curioso para leer un último mensaje de mi parte tallada en un asiento. “Hay una curiosidad en ti que te hará mover montañas algún día sin ningún esfuerzo como me has movido por años”.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Es muy triste

Es muy triste. Mirarte a los ojos y saber que tenés el alma muerta por dentro. Muerta, consumida, quemada. Está reducida a un montón de cenizas, gris, seco, tan pequeño que cabe en las manos.
Es tan triste. Verte así, encogiéndote en ti mismo en un rincón. Escondiéndote bajo la cama al más mínimo atisbo de vida, al más mínimo latido que sentís en el corazón.
Es tan triste.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Después de un Tiempo

No me gusta. No me gusta verte como alguien a quien dejar de hablar, a quien pensar en él como el pasado. Sí, cierto que ya no es como antes, que buscamos cosas distintas y que mantener una conversación civilizada es imposible. Sé que durante un tiempo esto será así. Un tira y afloja constante. Y lo más extraño, es que aunque todo sea distinto ahora en mí, aunque ya no sienta lo de antes, sigo sin saber describirlo con exactitud. 
No sé como justificarme, explicarte y disculparme. Por lo que estoy haciendo y por lo que hice. Pides que te entienda pero esta vez yo también necesito que me entiendan. Y ahora trataré de hacerlo con claridad. 
¿Te acuerdas de como era antes? Yo sí, me acuerdo. Quizás más de lo malo que de lo bueno, pero soy consciente de que los buenos también estuvieron. Sonrío cuando recuerdo las horas al teléfono, las charlas eternas y las horas juntos. Sonrío cuando leo de nuevo las cosas que te escribía, cuando escucho las canciones y pienso: ésta se la dediqué a alguien. Sí, hubo momentos muy lindos. 
Pero también hubo feos.
Hubo peleas y lágrimas y gritos y tardes en las que nos ignorábamos por completo. Hubo muchas lágrimas y suplicantes perdones. Hubo límites traspasados, aposta o sin darse cuenta, pero los hubo. 
Tú me dices: no importan las peleas, no importan; lo que importa es que nos queremos y con eso basta. 
Sabes que a mí eso no me basta. Sí que importan las peleas, importan mucho. Importan porque con las peleas hay gritos, hay palabras que duelen y frases de las que arrepentirse. Hay lágrimas y hay odio y enfado en medio. Y no es raro ni malo eso en el amor, no lo es. Lo malo es cuando hay demasiadas y dura demasiado tiempo. Se pasa mal, muy mal. Y amor no es pasarlo mal.
No creo que llegues a darte cuenta de cuanto eso me ha afectado, y de la magnitud de... sensaciones reprimidas mes tras mes, pelea tras pelea. Sé que serás incapaz de entender eso porque no puedes meterme en mi piel y en mi mente ahora. 
Creo que eso fue el detonante, lo que poco a poco empezó a marchitarlo. Admítelo, nos queríamos pero nos llevábamos mal. Y contra eso, no hay nada que lo arregle. 
Ahora... ahora se siente mejor. Me despierto puede que ya no piense si hablaré o no contigo, si nos pelearemos hoy, si será un día lindo entre nosotros. Puede que no esté con nadie ahora. Puede que mi corazón esté sin dueño en estos días. Pero ahora soy feliz. Soy feliz porque me di cuenta de que aunque la decisión fue dura, hice bien. Y aunque unos días sean peores que otros, me gusta porque ya no siento ese nudo en el corazón. No siento... nada. Me siento más libre, más ligera. Siento que la risa sale más seguido y con más facilidad, como los primeros meses. Siento que tengo menos de lo que preocuparme. 
Fuiste muy importante para mí. Me cambiaste, me hiciste mejor. Y aunque ahora estés sufriendo, algún día te acostarás y pensarás: vaya, llevo ya un buen tiempo sin pensar en ella. Y todo se hará más fácil. Y podrás seguir con tu vida. Y salir más. Y conocer a más gente. 
Quizás después de mucho tiempo podamos volvernos a hablar.

martes, 19 de noviembre de 2013

Escrito #10

Hubo un tiempo en que nada pasaba. En que los buenos ratos duraban mucho y los malos se pasaban jugando. Hubo un tiempo en que los juegos sólo eran juegos, la escuela era fácil y las tardes totalmente libres. No hace mucho podías levantarte a las ocho de la mañana, sin prestar atención a la ropa que escogías ni si quedaba muy bien o muy mal, porque eso no importaba. Eras la que mejor saltaba a la comba, quien más veces ganaba al escondite... Y el amor era tan simple. Era un amor sincero e inocente. Sin roces, ni besos, ni caricias, ni peleas.
Ahora todo pasa. Los buenos ratos se turnan entre clase y clase, entre horas de estudios. Los malos ratos son un drama y parecen que jamás tendrán solución. Los juegos son cosa de niños, es más fácil quedarse sentados en el banco hablando y aparentar ser más maduros. El instituto es insoportable si no te gusta y complicado si te las apañas. Y las tardes... no hablemos de tardes. Tardes libres son las del sábado o el domingo, que puedes salir y estar con gente; los demás días de la semana con suerte pisas el mundo exterior. Y ¿Cómo vas a levantarte tan tarde? Si tienes que ducharte, peinarte, y decidir que ropa llevar puesta. Porque, claro, tiene que combinar, y maquillarte si te sobran cinco minutos. Porque tienes que lucir bien, arreglada, como una chica normal.
Eres o el más guapo de la clase o el más feo. El más listo o el más tonto. Pero no quieras ser listo, porque sino se acobijan en la hipocresía. Se ríen de ti por gastar tu tiempo estudiando, pero después te suplican ayuda en los exámenes, no vaya a ser que suspendan.
El amor es complicado. Muchas vueltas, mucho lío. Que si a B le gusta A pero a A le mola C. Y cuando dos de ellos salen juntos, se aman hasta la muerte para después engañarse una noche de borrachera, y odiarse después de cortar. Las amigas de la chica están en contra del ex y los amigos del novio creen que ellas son unas crías. Y hay tantas formas de llamar al amor, tantas maneras de definirlo y tantos líos para que ocurra. Que si solo te gusta, que si lo que sienten ya no es lo mismo, que si te gustan más de uno a la vez o si directamente pasas de ese rollo de tener novio y directamente quieres divertirte una noche.
Cómo ha cambiado todo. No sé porque ahora los niños crecen tan rápido. Yo creo que cuando llegan a la adolescencia se dan cuenta y se preguntan ¿por qué no jugué más? ¿Por qué no disfruté más tiempo de los parques, de las horas libres?

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Escrito #9

¿Por qué es tan difícil ahora? ¿Por qué? ¿Por qué te atreviste si quiera a pisar mi vida, mi consciencia, mi mente? ¿Cómo tuviste el valor de dejarme tus recuerdos? Soy yo la que tengo que barrerlos ahora, soy yo la que tengo que guardarlos, esconderlos. Soy yo... Soy yo quien ahora debe olvidarte, porque o te olvido o no conseguiré avanzar lo suficiente. 
Tracé toda una vida contigo. Te cedí todas mis noches y fueron tuyas cada una de mis lágrimas y mis sonrisas. Y escribí. Llené líneas y líneas con mis palabras, con tus palabras. Cada una de ellas pensando en ti. Pero la tinta se fue borrando. Y ahora son ilegibles, incomprensibles, todas aquellas palabras que en su día te escribí.
Te guardé rencor. Lo admito. Es cruel, lo sé. Pero no pude evitarlo. Supongo que todo se fue acumulando, hasta que un día estallé y ya no pude verlo todo de la misma manera. Los te quiero perdieron significado. Los te amo ya no existían. Y me di cuenta de lo que antes movía la máquina que es mi corazón, ni si quiera lo hacía latir desenfrenado. Ya no. 
Pero ahora que la rabia se ha disipado, me doy cuenta de algo más. 
Para ti también es difícil. Yo me atreví a entrar en tu vida, a regalarte recuerdos que ahora tampoco te sirven. Te esfuerzas por guardarlos, esconderlos, por barrerlos debajo de la alfombra. Te esfuerzas por convencerte de que yo jamás existí.
-Convirtámosle en pájaro. -Dijiste. -Démosle alas para que pueda volar. Sólo entonces podrá huir lejos y descansar por fin en paz.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Poesía

Siempre deseé escribir poesía. Es para mí la manera más pura de expresar un sentimiento. Es tan bella y hermosa en todas sus formas... Tan linda, tan limpia... Nadie puede corromperla. Puedo ver con ella las lágrimas que se evitó caer de los ojos y la sonrisa que no se logró reprimir. Se lee, se siente tanto, se entiende de tantas formas distintas...
Algún día seré como Bécquer o como Mario Benedetti. Los leo y da la sensación de cuan rápido surgieron de su pluma esos versos. Para ellos debió de ser tan simple escribirlas, tan simple como a mi me resulta escribir. Con todos esos versos y la música de sus rimas. Esas palabras bonitas y sencillas.
Algún día escribiré poesía.

<<Los suspiros son aire y van al aire!
¡Las lágrimas son agua y van al mar!
Dime, mujer: cuando el amor se olvida
¿Sabes tú a donde va?>>

lunes, 4 de noviembre de 2013

XXI

¿Qué es poesía? dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Eileen

Negrura. Oscuridad. Vacío. Simplemente, nadie. Una radio suena desde lejos, casi inexistente, como un susurro lejano. Los coches pasan, la gente camina, el viento le roza los brazos, las piernas, le despeina el pelo. Mechones que le tapan los ojos, que le hacen cosquillas en los hombros. Gotas que caen del cielo, que se deslizan desde su frente hasta caer por la barbilla. Y frío que ni siquiera siente, calor que le quema por dentro. Alza la cara hacia el cielo cubierto de mil y una nubes grises. La lluvia le moja el pelo, se desliza y cala su ropa. Aun con los ojos cerrados, siente como por fin es libre. Sus pies descalzos juegan con las hebras de hierba. Y en un suspiro abre los ojos.
Él sigue allí y le mira. Le tiende su mano desde el portal y ella se la coge. Libre. Libertad. Su corazón latía con fuerza, constante. Sus ojos se acostumbran a la luz del exterior perdiéndose en los suyos. Azul. El azul de un basto océano. Se ve reflejado en ellos, y sabe que ya no es la misma. Pálida, a punto de romperse. Cristal oscuro lleno de grietas. Pero sabe que por dentro se ha hecho más fuerte. Hielo, vidrio impenetrable. Transparente, sobretodo transparente, por dentro y por fuera.
-Eileen. -le llama él.
Y su voz le suena a dulce. Tiempo interminable sin oírla... ahora parece mucho más corto. Enreda sus dedos entre los suyos sin dejar de perderse en cada una de sus pestañas.
-Te he echado de menos -le susurra, acercándose a sus labios.- Lo siento.
Pero ella no tiene tiempo para discutir con él. Después de tanto tiempo, después de todas aquellas horas, se he dado cuenta de que si alguien tenía la culpa de todo, no era él. Se pone de puntillas y le besa. 

viernes, 1 de noviembre de 2013

Escrito #8

No. Este es MI sitio. Aquí me desahogo, aquí me libero. Es mi pequeño rincón secreto, mi único lugar en el mundo, mi Ninguna Parte. No voy a privarme de escribir algo por miedo a que tú me lo leas. No. Yo escribo por necesidad, no para agradar, así que de ahora en más esto se va a convertir en mi diario, en mi pequeño trozo de universo, sin ningún temor a lo que puedas llegar a leer. 
Es mi medicina, mi sustento, mi psicólogo. Con el bolígrafo revelo lo que oculta el corazón. Es mi segunda manera de hablar, de comunicarme y expresarme. Escribiendo soy lo que siempre quise y quiero ser. Puedo convertirme en lo que sea y en quien sea... y los únicos límites son los márgenes del papel.
Si tan importante es esto no pienso silenciarlo.
Porque ¿quién eres tú sino un mundano incapaz de expresar lo que siente con palabras?

Ella

Sonríe. Siempre sonríe. Luce bien, guapa, risueña, feliz. Ve la vida con la realidad que se merece, pero aún no sé si sueña con otra distinta, más irreal, más hermosa.
La conozco, creo conocerla. Lee pero no se enamora de los personajes, no se ancla a ellos, sólo disfruta de las líneas, de la hermosura de esas palabras unidas.
O eso creo saber.
Es sociable hasta un punto en que la envidio. Con que facilidad se le hace conocer gente, con que facilidad se abre y enseña a los demás su forma de ser.
Pero llora. En silencio. Llora con lágrimas silenciosas. Y no lo cuenta, no lo dice, no lo muestra. Llora entre sábanas y a oscuras, ahogando los sollozos con los cojines.
Con el tiempo aprendí a verla de otra forma. A descifrar en su mirada cuando algo iba mal. Pero no me acercaba, no le decía nada. No hice ningún esfuerzo por ayudarla.
Con el tiempo, aprendí que lo que ella necesita, es estar sola.

♥ ☮ Little Bird, Ed Sheeran ☮ ♥




If we take this bird in
With its broken leg
We could nurse it
She said

Come inside
For a little lie down with me
If you fall asleep
It wouldn't be the worst thing
But when I wake up
Your make-up is on my shoulder
And tell me, if I lie down
Would you stay now
And let me hold you?

But if I kissed you
Will your mouth read this truth
Darling, how I miss you
Strawberries taste how lips do
And it's not complete yet
Mustn't get our feet wet
Cos that leads to regret
Diving in too soon
And I'll owe it all to you
My little bird
My little bird

If we take a walk out
In the morning dew
We could lay down
So I'm next to you
Come inside
For a little home-made tea
If you fall asleep
Then at least you're next to me
And if I wake up
You see, it's late, love
Go back to sleep
I'm covered by nature
And I'm safe now
Underneath this oak tree
With you beside me

But if I kissed you
Will your mouth read this truth?
Darling, how I miss you
Strawberries taste how lips do
And it's not complete yet
Mustn't get our feet wet
Cos that leads to regret
Diving in too soon
And I'll owe it all to you
My little bird
My little bird

And of all these things
I'm sure of
I'm not quite certain
Of your love
And you made me scream
But then I made you cry
When I left that little bird
With its broken leg to die

But if I kissed you
Will your mouth read this truth
Darling, how I miss you
Strawberries taste like lips do
And it's not complete yet
Mustn't get our feet wet
Cos that leads to regret
Diving in too soon
And I'll owe it all to you
My little bird
My little bird
You're my little bird

miércoles, 30 de octubre de 2013

Teatro

Su vida era un gran escenario. Nació y creció en él, convirtiéndose de niño a joven, de joven a adulto, de adulto a anciano. Anclado estaba entre los focos y los aplausos, entre los párrafos en verso, entre historias de teatro. 
Dormía al cerrarse el telón, admirando el terciopelo rojo tras el que se ocultaba. Y al despertar, esperaba con ansias el gran murmullo inicial, el silencio expectante al alzarse, las ovaciones al inaugurar la obra. 
Cada verso y estrofa del guión fluía de sus labios deslumbrando a miles de espectadores. Lloraba, juraba, reía. Sus pies andaban sobre el escenario tal como la tierra gira bajo los míos. 
Pero su muerte llegó rápido. La fama se esfumó, traicionera como siempre. Otro artista era ahora dueño de sus aplausos, de sus párrafos. Otro era centro de sus focos y propietario de su escenario. 
Se consumió ante tanta pérdida.
Era el último acto de su última función. Blandiéndose en un duelo de espadas y vestido de terciopelo, exhaló un último aliento. Bajo la atenta mirada del auditorio, cayó desplomado con la espada clavada en el pecho y pintura roja extendida en el traje, 
El público se alzó completamente excitado, ahogando al actor en una marea de aplausos. Y mientras  se cerraba el telón, clausurando su última obra, el actor murió despacio, aprovechando el delicioso sonido de los aplausos.

domingo, 27 de octubre de 2013

Y la dejaste ir. (Let her go, Passenger)

La mirabas y veías el amor en sus ojos. ¿Realmente quieres dejarle ir?

Te escuchaba paciente cuando tenías problemas, te daba su hombro cuando necesitabas consuelo y te ayudaba a levantarte cuando caías.
Pero tú un día le diste la espalda.
Te volviste impaciente, malhumorado. Te volviste rencoroso e irritante. No sabía que decir para que no te enfades, ni que hacer para que se te fuese el enojo.
Te cegaste y no te dabas cuenta de que ella poco a poco se alejaba.

Hasta que un día ya no hubo amor en sus ojos.

Ahora, bien cerrada la noche, los abres de nuevo. Extrañas el calor a su lado entre las sábanas y su voz al despertar. Su ropa desordenada en el armario, y sus cuadernos esparcidos por el escritorio. Extrañas la luz que había por aquel entonces en casa, y el alivio de saber que tras un mal día siempre estaba para levantarte el ánimo. El olor de su perfume. El sabor de sus labios. Entre algún que otro lamento te preguntas:
¿Por qué la dejaste ir?

domingo, 20 de octubre de 2013

Como se nota

Como se nota cuando todo ha cambiado. Cuando las charlas ya no tienen sentido. Cuando hablarse ya no es lo mismo. Cuando el sonido de su voz escasea, y cuando el tacto de sus manos se siente lejano.
Como se nota.
Cuando todo ofende.
Cuando todo el rato son pelas.
Cuando por las noches te giras mirando la pared sin esperar unos brazos que te acunen.
Las caricias raspan la piel y los besos son de mentira. Los abrazos no dan calor y las miradas no acogen.
Como se nota.


sábado, 19 de octubre de 2013

Ya no sé que esperar de ti: si a alguien que se enfada por todo o a alguien atento y agradable. Ponte de acuerdo y que se te meta de una vez en la cabeza: los celos no son buenos. Que te consumen y te convierten en alguien horrible. ¿Necesitas una razón más para tratar de dejarlos? Porque para mí es más que suficiente.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Caída.

Me sentí libre, ligera. Después de tanto tiempo el peso bajo mis pies había desaparecido y podía alzarme y crecer sin que nada me empujase hacia abajo. La tensión que se sentía en el pecho, la opresión en el corazón ya no estaban. Y por una vez en meses, ningún sentimiento. No había ni felicidad, ni tristeza. ni esperanza en mí. Nada. Vacía de cualquier sensación humana. 
Sin expresión alguna, respire profundo. El cielo se extendía en todas las direcciones, el viento pasaba entre mis dedos y sólo se oía silencio. 
Cerré los ojos y no volví a abrirlos. Me sentí libre, ligera, infinita. Me creía capaz de subir y tocar las nubes, de llenarme de ese azul cielo. Escalé, con las puntas de los dedos escarbé en el aire. Logré elevarme aún más, alzarme incluso más que las nubes, traspasar el sol. Éxtasis. Ahora lo único que sentía era una tremenda euforia que afloraba y se extendía en mi interior. 
Pero cuanto más alto llegas, más dura es la caída.
El frío y sólido suelo me golpeó con fuerza. La realidad me azotó y los sentimientos me abrumaron. Me encogí en mí misma mientras sentía ese peso tirando de mí, atándome al asfalto. Algo oscuro se enredó en el corazón y lo apretó con fuerza. 
Me sentí presa, pesada, fugaz. Me sentí pequeña ante toda esa inmensidad.

domingo, 13 de octubre de 2013

Querido Amigo:

Es difícil saber que has cometido un error y no tener ni idea de como solucionarlo. Quizás te dejaste cegar por el enfado en el peor momento y con la persona equivocada. Quizás esa persona equivocada no se lo merecía. Quizás te diste cuenta algo tarde que te equivocaste y ahora tienes miedo de pedir perdón. ¿Lo pensaste alguna vez? ¿Te diste cuenta?
A mi me cuesta poco pedir perdón, o al menos los perdones verdaderos salen con más facilidad que con otras personas. Me equivoco demasiado y con demasiada frecuencia. Y la mayoría de veces por no hacerme caso y descontrolarme. Ven? No puedo descontrolarme porque cuando lo hago son peores las consecuencias.
Esta vez no es diferente.
Y me arrepiento, por su puesto que me arrepiento.
Porque tú, mi querido amigo, eres muy importante para mí, y equivocarme contigo es peor que equivocarme con cualquier otra persona. Tú, mi querido amigo, es con quien realmente me arrepiento de mis errores y con quien digo verdaderos perdones.
Así que ten por seguro que cuando te digo lo siento lo digo de corazón aunque no me creas. Y que si te digo que esta vez me cegaron los celos y el enfado, espero que lo hagas.
Sólo quiero que sepas que prometo ser más distante ahora, no meterme tanto en tu vida. Que si quieres salir y no estar conmigo una tarde, un día, o todo un fin de semana a pesar de que te eche de menos, puedes hacerlo sin temor a que me entre un ataque. Seré más tranquila y pausada, más razonable y paciente.
Pero querido amigo, no te vayas y me guardes rencor esta vez.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Efímera.

Soñaba con ella todas las noches. Soñaba que la abrazaba, que le susurraba cuentos al oído antes de dormir. Soñaba que entre besos y besos nos prometíamos te quieros. Soñaba con sus ojos negros, con su pelo, con sus manos, sus labios, sus piernas, su cuello. Soñaba con el hueco de sus mejillas al reír. Yo... soñaba. Pero que ingenuo yo al pensar que ella estaría aún aquí, que ella está aún aquí, que aún vive. No, no vive.
Con el tiempo su pelo se volvió cano y su rostro se llenó de arrugas. Sus andares más pesados y su figura más encorvada. Sus ojos más claros y su mirada más sabia. Ella dejó el infinito parloteo cuando con los años aprendió lo mucho que el silencio le daba. Se enamoró de él. Hasta que un día, sólo hubo eso, silencio. Se hizo con ella y no regresó jamás.
Y yo aquí, observando. Figura impasible que admiró su anciana belleza hasta que la muerte, silenciosa, se la llevó.
Yo viviré décadas, siglos, milenios. Pero nunca más me enamoraré de alguien cuya vida se desvanece con tanta facilidad. No, porque la mía se desvaneció con ella.
¿Por qué nada me sale bien? ¿Por qué? Necesito ser buena en algo, necesito destacar. Necesito algo que me haga diferente. Pero no hay nada, nada, para lo que pueda servir.

Demons, Imagine Dragons


No debería sentir lo que siento. Está prohibido, está mal. Pero simplemente ahora, no puedo dejarte ir.

Esa canción

Ahora mismo sólo quiero cerrar los ojos y caer sobre la cama. Escuchar esa canción que dice tanto y me hace sentir tanto. Y respirar. Solamente respirar. 
Con la cabeza sobre la almohada, las manos a ambos lados descansando, mi pecho ascendiendo y descendiendo con cada calada de aire. El latido de mi corazón disminuyendo, sintiéndolo latir constante en mi pecho. El pelo descendiendo en una dorada cascada de rizos por los bordes, la cara sin expresión alguna. 
Y vivir. Percibir cada gota de vida en mí. Porque ese es el efecto que esa canción tiene en mí.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Oscuro (Demons, de Imagine Dragons)

Mírame a los ojos cuando estés mal. Míralos. ¿Ves mis demonios? ¿Ves mi parte oscura? Yo me escondo tratando que nunca la descubras. Que no descubras esa parte de mí que se contamina. 
¿Los ves? No quiero tenerte lejos pero esta es la razón por la que no podemos estar juntos. 
No quiero que estés conmigo porque tengo miedo. No quiero despertarte en medio de la noche con mis gritos, no quiero contarte mis pesadillas y que tú temas lo mismo que yo. 
No quiero que me socorras cuando lloro descontroladamente, aferrándome a las sábanas, arañando las paredes. Ni que me tranquilices cuando chillo ahogando pensamientos desgarradores y las tentaciones de hacerme daño aumentan.
No. Esto es lo más cerca del infierno que he estado. Nunca ha habido tan poca luz, nunca ha habido más demonios. La bestia dentro de mí sigue creciendo, asfixiándome. No me deja respirar y poco a poco me aproximo a los límites. 
¿Quieres ser como yo? 
¿Un alma negra? 
¿Unos ojos llorosos?
¿Unas muñecas maltratadas?
No, no te acerques, o también tu oscurecerás. 

lunes, 12 de agosto de 2013

~Muolin Rouge~

Se escapa. Se va. Nota como la vida se escurre entre sus brazos, entre los dedos de las manos. Y no puede hacer nada... nada. La mira a los ojos, unos ojos inexpresivos, casi sin vida. No le dicen nada, nada. Ya no.
Y aflora el llanto. Ese llanto descontrolado, desmedido, en el que cada lágrima es apenas una muestra de desesperación. El mundo cae, choca contra el suelo y se desmenuza. Simplemente, se deshace. Desaparece.
Se ha escapado. Se ha ido. Sostiene su cuerpo aún caliente entre sus brazos, tratando de adivinar la razón  por la que se la han quitado.
Está solo, solo sin la única persona a la que había amado.

Tuyo. (I'm Yours, Jason Mraz)

<<Me siento solo, estoy solo. Te echo de menos, a partir de eseos segundos después de un te quiero, te echo de menos. No quiero ir a lugares sin ti, es como si faltase algo en mi cuerpo. Extraño tus brazos, tus dedos que se enredan con los míos, extraño todo aquello que sea de ti o tuyo. Extraño tu respiración en mi pecho, tus rizos enredándose en mis dedos, tus piernas  mezclándose con las mías, tu mirada linda en la oscuridad, tus labios, tu piel, tus susurros, extraño... Te extraño... te necesito, amor... no seas como yo y no te vayas a otro lugar que no sea conmigo, realmente es sólo un día sin ti no más, es un día sin tus abrazos, besos, acaricias, un día sin todo eso, un día en el que no podré ni verte. No puedo ver el amor de mi vida. Cielo... iré contigo a donde sea, no te alejes de mí por favor. Eres lo más preciado que tengo y ahora, en estos momentos, no te tengo. Muero de soledad , y lo único que quiero es tenerte, ahora, en 5 minutos a penas eso, donde podré decirte todo lo que te echo de menos y cuántos te quiero. Quiero llegar a casa, abrazarte y tan solo poder decirte te quiero al oído y cuando me contestes sabré que por fin estaré en casa. Te quiero y eso es lo que más deseo decirte. >>

Gracias. :')

viernes, 19 de julio de 2013

Escrito #7

Algún día escribiré nuestra historia.
Si va mal, prometo escribirla y ponerle un final bonito.
Pondré tus iniciales en la dedicatoria y te enviaré una de las primeras ediciones por correo, con una carta mía entre las páginas diciéndote las cosas que hasta ahora no había contado.
Pero no tendré que escribirla porque la estoy viviendo.
La estaré viviendo.
No necesitaré escribirla porque lo estoy haciendo día a día junto a ti.
Gracias por escribir nuestra historia conmigo.


19AAD

viernes, 12 de julio de 2013

Contigo.

Sueña amor, sueña, que es gratis. Sueña lo que quieras, pero sueña con aquel que te hace feliz.

19.AAD

Tu y yo, (I Won't Give Up, Jason Mraz)

Era tan sencillo. Nunca pensé que podría ser así. Pero ahora, pensar es complicado teniendo tus labios tan cerca de los míos. Siento tu respiración en mi piel, tu mano enredándose entre mi pelo y atrayéndome hacía ti. Lentamente, caemos sobre la cama.
No hubiese creído que llegaríamos hasta aquí. Tan cerca, como hasta ahora. Pero antes no tenía el mismo significado. Antes me abrazabas, me pegaba a ti, me encantaba que me pasaras el brazo por los hombros y que me dejases poner mi oído sobre tu pecho para oír tu corazón. Era, es tan normal que de repente, así de la nada, me besases en la mejilla y pegaras mi frente con la tuya, cerrando los ojos. Todo eso adornado con el hermoso cartel de “amistad”. ¿Pero que amistad es esa, sintiendo como siento mi corazón latir cuando lo hacías? Era tan normal sentarme sobre tu regazo cuando estábamos con los demás y que tu respondieras sujetándome por la cintura...
Cómo amaba eso.
Me hacía sentir especial, bonita, querida.
¿Por qué esperamos tanto? Deseábamos este beso, anhelábamos estos labios. Nuestras manos querían rozar con un significado distinto, uno más alto, más definitivo.
Y hasta aquí hemos aguantado.
Siento todo el peso de tu cuerpo caer sobre el mío, tus brazos a cada lado, protegiéndome. Tus labios deslizarse sobre los míos, fundiéndose en un beso. Y con ese beso olvido que allá fuera existía el mundo. Me olvido del ruido del tráfico, del incesante ir y venir. Me olvido de todo excepto del tacto de las sábanas y el de tus labios. El único ruido que soy capaz de escuchar es tu respiración acompasada a la mía. El único ir y venir del que soy consciente es el de mis dedos bajo tu camisa, tanteando toda tu espalda, cayendo despacio por los lados de tu cintura.
Era tan previsible. Supongo que todos los veían venir. Yo era tan natural contigo, no existía la necesidad de usar capa ni cúpula alguna donde esconderme. Podía estar abierta y desprotegida, porque mi capa y mi cúpula eras tú.
Te separas, mirándome inexpresivo. Me muerdo el labio, asustada de que te hayas arrepentido y espero nerviosa a que digas algo para romper el silencio. Pero a veces se dicen más cosas con el silencio que con las palabras. Simplemente bajas hasta apoyar tu cabeza sobre mi pecho. Buscas mis manos y enredas en ellas tus dedos. Cierro los ojos, recuperándome del beso.
-Cuéntame una historia. -me pides.
-¿Una historia? ¿Sobre qué?
-De lo que quieras. Sólo una condición – me aclaras.
-¿Cuál?
-Tenemos que estar los dos, tu y yo, y tenemos que querernos tanto como lo hacemos en este momento.


19. AAD

Aun mas profundo.

Se escondió bajo el agua. Disfrutó de la sensación de las olas golpeándola, de aguantar el aire hasta tocar el fondo, de escalar con las manos hasta llegar a la superficie. Inspiró llena de júbilo, cogiendo una bocanada de aire y volvió a meterse, chapoteando. Se atrevió a abrir los ojos en el agua salada. Su visión era borrosa, pero distinguía las silueta de las rocas, peces que nadaban junto a ella, atravesando tan rápido que parecían rayos fugaces plateados. Corales incrustados en las piedras.
Esa sensación de sentirse realmente a gusto, en casa. El agua rodeandole, cubriéndole, removiendo sus cabellos. Ese picor en la garganta por la falta de aire, sus manos, sus pies, cada parte de su cuerpo pidiéndole más oxígeno. Y cuando ya no se puede más, subir y hundirse de nuevo. Y seguir nadando, alejarse metros de la orilla, desafiarse a si mismo bajando más hondo, retándose a tocar el fondo mas fondo. 
Entonces, algo roza su piel. Asustada, se para en seco, quedándose lo más quieta posible. Nota como el agua a su alrededor se mueve levemente. La adrenalina se dispara, el picor de la garganta se agrava. Lentamente, gira mirando a su alrededor. Nada. Vacío. Ni un ser, ni un alma. Con el ceño fruncido, comienza a ascender. Alza la cabeza hacia la luz del sol, echando hacia atrás la melena, describiendo olas sobre las olas. Los pies impulsándole de forma  silenciosa. 
Unos dedos se enredan a su tobillo. Abre los ojos, tragando involuntariamente agua que se mete en los pulmones. La arrastra hacia abajo, hasta la zona mas profunda. Se remueve, lucha por soltarse. Los dedos resbalan pero la cogen de nuevo, subiendo aun más por su pierna. 
Necesita respirar, su cuerpo le pide aire. Mira atrás, sin dejar de luchar con lo que tira de ella. Una cara humana sin rostro, apenas una boca abierta repleta de hileras de dientes. Largos cabellos blancos, enredados. Por mucho que se retuerce, no logra zafarse. La enorme y escamosa mano que la atrapa aprieta más y más sobre su piel.
Sus ojos se cierran, sus extremidades no responden. Poco a poco se adormece, y es arrastrada inerte hacia las profundidades.

domingo, 7 de julio de 2013

Erase una vez

Erase una vez, hace mucho tiempo, un princesa que vivía en un reino muy grande. Tenía por costumbre enviar todos los días una paloma con un mensaje sin destino alguno. La soltaba desde su ventana, bien de madrugada para que volviera de noche. Esperaba impaciente, con los brazos sobre la repisa, a  ver su silueta acercarse y comprobar si su mensaje había llegado a alguien.
Esa vieja costumbre comenzó cuando, años atrás, leyó en un libro la historia de dos amantes que se conocieron tras encontrar una carta entre escombros. El chico era un poeta, y la muchacha una soñadora. Crearon un enrevesado juego que sólo entendían ellos dos. El poeta escribía la primera estrofa de un poema, la muchacha la segunda y así sucesivamente.
La princesa, deseosa de encontrar así al amor de su vida, inició el mismo juego. Dado a que por orden del Rey, no tenía permitido salir de los límites de palacio, usaba una paloma mensajera, con las alas blancas y el cuerpo gris, y ataba en su pata un viejo pergamino con una cinta de seda.
En aquel lugar no estaba bien visto leer a las palomas ajenas por lo que el mensaje paso desapercibido. Ante ésto, la princesa amplió la zona hasta otros reinos fronterizos, y más tarde hasta aquellos que estaban al otro lado del mar.
Pasaron los años. La princesa persistió en su intento. Envió también su pequeña estrofa en botellas arrojadas al océano, la escondió entre páginas de libros y la ocultó entre las cestas de fruta que iban camino del mercado. Mientras tanto, anhelaba con todas sus fuerzas el mundo que se extendía fuera de su castillo. Creaba historias sobre cada persona que pasara bajo su ventana, imaginaba todo lo que se extendía tras los límites de sus tierras.
Entre envío y envío, la princesa pasó de ser una niña soñadora a una adolescente bella y hermosa. De piel pálida y larga cabellera negra. El Rey, tras haberse quedado viudo en tres ocasiones y haber perdido a todos sus herederos, sólo tenía a la princesa. Su miedo más grande era alejarse de ella, así que   tomó la decisión de mantenerla alejada del mundo exterior para mayor protección. Su hermosura atraía a  muchos pretendientes que él mismo se ocupaba de desterrar. Su linda voz hacía que millones de trovadores pidiesen que cantasen con ellos una sola canción, entonces el Rey les ordenaba abandonar inmediatamente el castillo, prohibiéndoles acercarse si quiera a su reino.
La paloma llevaba fuera tres días. La princesa no sabía si preocuparse o no, pensó que con tanta distancia era normal que tardase, sin embargo, no pudo evitar sentir alivio cuando la vio llegar en medio de la noche. Se deshizo de las sábanas, corrió hacia ella y desenlazo el mensaje de su pata. Lo acercó a una vela para comprobar que por fin, había una segunda estrofa del poema. Entusiasmada ante la respuesta, se apresuro a escribir otra y a enviar la paloma nuevamente.
El príncipe descubrió con sorpresa como el ave descansaba tranquilamente sobre su escritorio. Sonrió, desato el mensaje y descubrió la misma letra pequeña y elegante de la vez anterior. No era un poema a continuar si no una presentación. No cabía de gozo. Por lo que leía la dueña de esa letra era una princesa de uno de los reinos al otro lado del mar. Desde la primera carta, mandó  a millones de pintores, mensajeros y demás siervos hasta allí con la intención de averiguar más cosas sobre ella. La mayoría volvían desterrados, los que no, decían que cuyos ojos eran tan profundos y azules como el mismo cielo. Desde entonces, él dirigía siempre la mirada hacía arriba para no dejar de admirar el hermoso color de sus ojos.
Desde entonces, la princesa de aquel reino tan grande y el príncipe de aquel reino tan lejano estuvieron mensajeandose vía paloma durante meses, esperando con impaciencia los tres días que tardaba en ir y venir.
Poco a poco, no pudieron evitar enamorarse. Las cartas pasaron de simples anécdotas y noticias a largas declaraciones de amor. La princesa soñaba todas las noches con sus brazos y él con sus ojos, que nunca había visto.
Desgraciadamente, el Rey se enteró gracias a una de las damas de compañía de la princesa, de la clandestina correspondencia. Ante la horrible visión de verla enamorada y partiendo en barco hacía aquel lugar remoto, entró en cólera. Se puso en contacto con el Rey de aquel reino lejano y acordaron construir una enorme y alta muralla para que las palomas no pudiesen traspasarla.
Durante la construcción, la muchacha lloraba cada ladrillo, cada piedra que escalaba hacia el cielo, aumentando la distancia con el príncipe. Apresuraron las últimas cartas, diciéndose una y otra vez cuanto se amaban por última vez, incluyendo también entre pergaminos ligeros colgantes, anillos y brazaletes.
Cuando el muro estuvo terminado, la princesa gastaba sus horas apoyada a la repisa, deseando que en una de esas el muro tuviese un agujero por el que la paloma pasase. Sin embargo, no era así, y abrazaba con fuerzas los regalos y cartas que el príncipe le había mandado. El corazón de la princesa se rompió en pedazos y se hizo débil, y junto a su corazón, su cuerpo. En una epidemia, enfermó gravemente. Entre fiebres y delirios, releía sin descanso las poesías, los pequeños cuentos y las largas declaraciones de amor.
A pesar de lo que los médicos de palacio dijeron, la princesa no murió de peste, si no de una profunda tristeza.

domingo, 30 de junio de 2013

Escrito #6 (Mean, Taylor Swift)

Serán que los recuerdos duelen más de lo que dolió la experiencia. No sé. Sólo sé que cada vez que lo hago, un vacío enorme me llena el pecho. El corazón late con fuerza, la respiración se entrecorta. La mirada se nubla cubierta de lágrimas que amenazan con salir. Todo por un recuerdo de lo que hice, o mejor dicho, de lo que nunca llegué a hacer. De lo que nunca llegué a lograr. Será la decepción que sentía, o quizás la opresión de no poder hacer nada bien. Lo intentaba, de verdad que lo intentaba. Y sin embargo, cada paso que daba era erróneo. Y ella, allí, dispuesta a corregir todas y cada una de mis cualidades y defectos. Dispuesta a transformarme en el ser en que estuve a punto de convertirme.
Era angustia por no saber en que fallaba, por no saber cuando y porque se enfadaba. Eran lágrimas derramadas en silencio cuando nadie estaba cerca. Era no contar la verdadera historia hasta que no pude callarme, hasta que ya no pude llorar sola.
Verdaderamete, no se daba cuenta. La conocía demasiado bien, sabía de que iba el juego, y me tocó a mí. Era más doloroso de lo que pensaba. Verlo en tercera persona, con mirada insensible y postura inflexible. Ahora que lo vivía solo sentía aun más culpa.
Por alguna razón, ella mentía y no se notaba. Ella reía y sonaba falso. Ella insultaba y cada palabra se quedaba clavada. Movía masas, convencía. No se podía hacer nada.
El juego se alargó demasiado. Semanas, meses. Hasta tal punto que no fuese solo ella. Que había más gente, que había más como ella.
Lo más duro era levantarme cada mañana. ¿Por qué voy a hacerlo si cuando voy a se burlan? ¿Por qué voy a apartarme de la seguridad de las sábanas si cuando voy me humillan?
No son malos recuerdos, son malas experiencias.
Son heridas invisibles de guerra que siempre quedan, que me moldearon y me convirtieron en esto.

Promesas

Ha pasado muchísimo tiempo, lo sé. Años. ¿Qué pretendo al intentar cumplir una promesa tan vieja? Pero no he podido olvidarte del todo. Sentía algo inigualable por una persona increíble. Nos prometimos una vida juntos, nos prometimos viajes, fotos y recuerdos. Nos prometimos entre llamadas besos que algún día llegarían y una distancia que un día dejaría de existir. Pero pasaron los meses y no llegaron los besos, no se acortó la distancia. Mis manos ansiaban unas manos que nunca me habían tocado y mi cuerpo necesitaba unos abrazos que llevaba semanas y semanas esperando. Y a pesar de seguir sintiendo algo hermoso y enorme, decidí acabarlo. Darle a Pause a nuestra vida justos, los viajes, las fotos, los recuerdos hasta que llegase el momento de que sí fuesen posibles.
Fue una de las decisiones más duras de mí vida. Sufrí muchísimo. Después de un tiempo logré acostumbrarme y redimirlo. Aprendí  a vivir sin ti, escondiéndome en los lindos recuerdos que pasamos cuando se hacía más difícil.
Nos hicimos una promesa, la única que no me atreví a romper, y dejamos bien claro que llegado el momento la cumpliríamos.
Pues bien, ha llegado.
Miro temerosa el teléfono. ¿Cómo será tú voz después de tantos años? ¿Te sorprenderás al saber que soy yo? ¿Me...reconocerás?
Marco, con un temblor en el pulso. No te mentiré, lo que sentía por ti no logré suprimirlo, sino ocultarlo. Estaba dormido, ahora temo que vuelva a despertar. Pero también temo  que me odies por lo que hice. Temo que al decir mi nombre cuelgues. Temo que no quieras cumplir esa promesa.
Un pitido. Dios, que nervios. Mucho he cambiado desde entonces. No en el físico, sigo siendo igual que antes, con los ojos pequeños, nariz recta, bajita y pelo indomable. Pero algo ha cambiado.
Dos pitidos. ¿Y si a pesar de todo no soy la misma de la que te enamoraste? Por mucho que nos volvamos a ver, por mucho que intentemos volver... si ya no soy la misma es imposible que eso suceda.
Tres pitidos. La de cosas que tengo que contarte y no te conté por miedo  a que no quisieras hablarme. Quizás tú tengas ganas de contarme todo lo que ha pasado. Ahora recuerdo la ilusión, la emoción que sentía justo antes de hablar contigo.
Cuatro pitidos. No, ya no creo que quieras cumplir la promesa. Si nada ha cambiado, o al menos puede volver a ser igual ya habrías contestado. Aunque... quizás... No, admitámoslo.  No pudimos cumplir ni una de nuestras promesas. Es triste. Tanto que teníamos y prometimos.
Cinco pitidos. Yo.... últimamente había pensado mucho en ellos, en los niños, en la boda, en como soñábamos que sería... Tantas veces que deseé decirte "lo siento". Te hice mucho daño, sabiendo cuanto puedo decirte, igualmente te dañé. Debí haberlo intentado... Debí haber esperado un poco más.  Tú lo decías: nada es imposible si estamos juntos.
Seis pitidos. Te perdí. Definitivamente te he perdido. Desaproveché la oportunidad de una vida hermosa a tu lado. Perdí a alguien que me amaba, que me hacía feliz....
Cuelgo. ¿Para qué cumplir la promesa? Está claro que no va a ninguna parte, que no se puede volver a atrás. Se acabó.
Me siento en el suelo, tratando de contener todo el aire. Una lágrima cae por mi mejilla. El teléfono suena, alargo la mano con pesadez para cogerlo.
-¿Sí? -pregunto con un inevitable temblor en la voz.
-Nunca te he olvidado. -Dices.



19. AAD

martes, 18 de junio de 2013

Gritos. Mentiras. Lágrimas.
Palabras que duelen dichas con mala intención.
Más gritos.  Más lágrimas. Portazo. Silencio...
...Ahí te das cuenta...
Todo se ha acabado.

sábado, 8 de junio de 2013

Vagón (Valentine song, Lotte Mullan)

Miraba tras la ventana del vagón como el paisaje pasaba rápidamente. Su taza de café sobre la mesa, junto a un cuaderno demasiado viejo como para significar algo. Los auriculares puestos, apenas oía el traqueteo de las ruedas del tren, las manos cruzadas sobre el regazo, el pelo suelto le caía delante de los ojos. Éstos eran pequeños, bien perfilados, de color oscuro y largas pestañas. Los labios gruesos, rosados, apenas se movían mientras ella tartamudeaba una canción. Una canción de amor como tantas otras.
En la otra punta del vagón, él leía desinteresado el periódico. A veces levantaba la vista para mirar por la ventana, o echar un vistazo al pasillo. Custodiaba con recelo la carpeta grande azul que tenía sobre la mesa. Cuando oí a alguien acercarse, rápidamente comprobaba que siguiese allí. Entonces respiraba aliviado, se despeinaba el pelo y se arremangaba aun mas la camisa. Lucía un aspecto más bien desaliñado, con los vaqueros desgastado y sus zapatillas usadas mil y una veces.
Ella tomaba a sorbos su café sin saborearlo demasiado. Agarrando la taza delicadamente entre las manos, alzando un poco la vista, aprovechando para mirarle.
Él pasaba lentamente las páginas del periódico, arrastrando despacio la punta hacia el otro lado. Justo en ese momento, podía verla con total claridad y disfrutar de la manera de sus labios moverse.
Ella no se daba cuenta de las miradas que él le lanzaba, ni de como sonreía cuando la veía aparecer en el vagón todos los días a la hora esperada.
Él no sabía que ella viajaba especialmente en ese tren, se sentaba en el mismo sitio y pedía siempre el mismo café sólo para que pudiese reconocerla.
Ella no puede saber con cuanta impaciencia esperaba la mañana siguiente.
Él no tiene ni idea de cuantas veces se distrae imaginándose juntos, besándose, hablando, haciendo las cosas que cantan en las canciones.
Ella nunca sabrá que en la carpeta, él escondía los montones de dibujos que había hecho de sus ojos.
Él nunca leerá todos los sueños que ella ha escrito en ese cuaderno.
Porque ninguno de los dos tendrá el valor de levantarse a hablar con quien podría ser el amor de su vida.

viernes, 7 de junio de 2013

Escrito #5

¿Por qué? ¿Por qué hay gente que no siente lo que otra gente siente? Esa antipatía, esa falta humanidad. ¿Tan divertido es rebajar a alguien sólo por diversión?
 Hoy he descubierto como la persona más fuerte del mundo puede llorar de forma desconsolada, y como quien menos te lo esperas puede tener una vida difícil. Y aún así, tras ver a esa persona llorar delante de todos, hay alguien  capaz de cuestionar la razón por la que llora. ¿Tan importante es quedar mejor que los demás? ¿O tener la última palabra?
No, no lo es. Pero darse cuenta de cuando callar merece una maduración de la que se carece, una humanidad que falta, una sensibilidad que no existe. Empatía joder, algo de empatía hacia las calamidades que está contando.
Pero ya veo que tipo de gente forma el mundo.
Es gracioso reírse de alguien por su aspecto físico, su forma de ser, o por su manera de actuar.
Es entretenido castigar a alguien de forma continua.
Es normal que quien te quiere pueda hacerte daño.
Que se le puede hacer. Se que no hay manera de luchar contra esas personas a las que les falta madurez, humanidad y un mínimo de sensibilidad.

viernes, 10 de mayo de 2013

viernes, 12 de abril de 2013

Etapas

La adolescencia es una etapa de decepciones y logros. Decepciones por parte de aquellos que te acompañaron toda la vida y que ahora se dan cuenta que lo estás dejando. Logros por parte de aquellos que ahora ocupan más espacio en tu corazón y se van haciendo poco a poco más importantes.
Es una etapa en la que empiezan las libertades, que bien siendo pocas, a mi me basta con las que tengo. Se alargan los toques de queda, los círculos sociales se abren o se cierran...
Ahora el tiempo es indefinido. Cuando debe durar, ir lento, va más deprisa y cuando debe acelerarse, se ralentiza. Los días entre semana son cada vez más pesados y tediosos, y los findes demasiado agradables y placenteros. El verano se espera con impaciencia cuando comienzan las clases y nos alegramos cuando nos damos cuenta de que con cada prenda de abrigo menos, y con cada día más soleado, se acerca.
Es una etapa en la que no sabes lo que quieres aún, pero haces lo que te gusta ahora para que cuando lo sepas, no te equivoques. Se quieren hacer cosas nuevas y abandonar las viejas, para que al terminar esta etapa sepamos que lo hemos probado todo.
Las peleas y las riñas o afectan mucho o no importan nada. Donde las risas se disfrutan el doble porque somos más conscientes del mundo horrible en el que vivimos. Sí, nos damos cuenta. Dejamos de ser niños cuando nos enteramos de lo que significa violación, cuando el sexo es una realidad que asusta, cuando notamos que algo raro nos pasa y no sabemos exactamente que es. Dejamos de ser niños cuando los juegos y las bromas infantiles eran aburridas, cuando poco a poco los juguetes fueron desapareciendo de los cajones. La niñez se escapó cuando empezamos a decidir por nosotros mismos, a escoger la ropa que nos identifica, a colgar pósters en nuestras paredes con nuestros ídolos. No, ya no somos niños. Pero tampoco sabemos lo suficiente para ser adultos, ni tenemos la experiencia necesaria. Somos un paso intermedio confuso, lleno de decepciones, logros, cambios de humor, cambios en nosotros, y más decepciones y más logros.
No llevo el tiempo suficiente en esto. La gente piensa en un adolescente y se imagina a un chico o una chica de dieciséis o diecisiete, alocado, rebelde, que no estudia o lo hace poco, que se emborracha con frecuencia y se droga de vez en cuando. Vale, no siempre es así, aunque la mayoría lo son. Pero yo soy adolescente y nunca me he emborrachado, nunca me he drogado, a pesar de que me lo hubiesen ofrecido. No he probado el tabaco, el éxtasis, u otras sustancias nocivas. Soy aburrida, ¿y qué?  Verdaderamente me gustaría que las personas a las que decepciono lo supiesen, y que dejen de pensar que no hago nada cuando me encierro en mi cuarto con la música a tope. Escucho música porque la música me llena. Leo libros y escribo de manera compulsiva porque es mi manera de olvidar el mundo en el que vivimos. Estudio no porque me guste ni para asegurarme un futuro, pues el futuro aún está demasiado lejos. Estudio porque me he dado cuenta de que si un día quiero hacer las maletas y mudarme a la otra parte del mundo lo podré hacer sin temor a no poder adaptarme. Y sí, sueño mucho, ¿y qué? Y me enamoro, y vivo. Y sueño otra vez para enamorarme y vivir de nuevo. ¿De verdad es ese un problema?
La adolescencia es una de esas etapas en las que pasas con los ojos vendados tanteando el camino, adivinando cual será el siguiente paso. Y que al terminarla, tiempo después, miras atrás y piensas en los errores que cometiste, y que ahora siendo adulto los habrías evitado. Pues perdonen adultos del mundo moderno, pero lo que ven no son errores, son lecciones y maneras más puras de ver el mundo, que no son tan materiales como las que tienen ustedes, y que sobre todo, están hechas para ser recordadas no como decepciones o errores, sino como logros y méritos.

sábado, 6 de abril de 2013

Escrito #4

Porque ahora necesitamos mucho más del otro. Lo demostraban los tirones de ropa, los besos y los movimientos desgarradores de nuestros labios al juntarse. La opresión en el corazón cuando nos dábamos cuenta de que el otro nos faltaba, o cuando buscábamos en los demás el abrazo que no podíamos darnos.
Será que hemos cambiado, que hemos evolucionado, que buscamos en nosotros algo más que sueños etéreos. Será que ahora necesitamos algo más material, físico, palpable. Algo que se encienda cuando se roce, algo que reaccione a los impulsos. Algo que cuando llegue dentro de ti, te haga llegar lejos.
No sé que es lo que ahora nos está pasando. Esas ganas de estar siempre a tu lado, de no separarme de ti nunca. De que me abraces por la cintura, de que me alces y yo pueda envolverte con mis piernas. De dormir a tu lado, de sentir  tu respiración en mi cuello, de simplemente acostarnos en la cama, yo con la cabeza en tu pecho, oyendo los latidos de tu corazón.
No hablo de sexo, solo de dormir. Mi manera de demostrarte que te amo no es haciendo el amor contigo, es sonriéndote cuando estés de mal humor para subirte el ánimo. Es levantándome antes que tu cuando tengas que madrugar para que veas algo más que los números del despertador al abrir los ojos. Es tejiendo un futuro juntos.
Esto duele en parte. Duele ser la típica chica que ama lo imposible, que vive y duerme soñando y que a la vez vive y duerme la misma realidad todos los días. Duele pensar que quizás haya algo mejor allá fuera, que no sueñe tanto, que no sea tan realista.
Será que nos gusta perseguir sueños imposibles. Pero no podemos hacer nada. Nuestros cuerpos piden algo que no podemos darle. Mi corazón suplica latir a la par que otro corazón que difícilmente podría hacerlo en estos momentos.
Será que deberíamos estar más cerca, será que deberían ser 0, en vez de más de 2000, los kilómetros que nos separan de cumplir todos esos sueños.


19. AAD

Escrito #3

Estoy llena y extasiada de ti.
De labios, de manos, de caricias que parecen que nunca acaban. De cuando me besas con pasión, con ternura, de cuando despertamos por la mañana abrazados después de haber hecho el amor.
Estoy llena de sueños en los que estás siempre a mi lado. En los que paseamos de la mano y nunca me sueltas. En los que me das fresas con nata para desayunar.
No se que es lo que tienes o que es lo que haces, para que con solo tocarme me derrita. Para que con el simple roce de tus labios, de tus dedos, sienta que me quemo por dentro.
No se como expresar con las palabras justas, lo que siento cuando me secas las lágrimas de mis mejillas. Lo que siento cuando me abrazas después de pelearnos. La angustia que tengo cuando te das la vuelta en la cama, mirando la pared y evitando mi mirada tras haber discutido.
Contigo todo parece inexplicable, incapaz de describirse. ¿Cómo detallar la manera en que se me acelera el corazón con cada "te amo"? ¿O la forma en que mis manos ansían las tuyas después de un día muy largo?¿O lo feliz que soy cuando me llamas para despertarme, temprano por la mañana, con un "buenos días, princesa"?


19. AAD



miércoles, 27 de marzo de 2013

No quiero que me digas que me quieres si no lo sientes. No me conviertas en otra más, en otra  chica a la que vendiste ilusiones vacías. Quiero ser aquella a la que no vendiste ni una, pero a la que jamás decepcionaste.
No me prometas la luna, se que nadie es lo suficientemente alto para alcanzarla. Bien podrían crear escalera hasta ella, aunque supongo que eso es demasiado trabajo para alguien que se lo curra tan poco.
Seamos realistas. Sos como sos, no cambiemos nada.

lunes, 25 de marzo de 2013

Sobre una servilleta, (El exilio de mi folio, Sharif)

En un bar cualquiera, ella miraba silenciosa la taza de café. Sentada junto la ventana, con el bolso colgado de un lado de la silla, la carpeta sobre la mesa, y el abrigo en el respaldo. Solo se estaba tomando un descanso. Después de un largo día, duro y agotador, quería estar un rato sola. No sola con gente a su alrededor, sino sola. Por alguna razón, en su cabeza no paraba de aparecer el retazo de lo que quizás fue un recuerdo que hasta ahora estaba olvidado. De una película, de un libro viejo, no lo recordaba.
Acerca las manos  frías alrededor de la taza, intentando calentarlas. Fuera, esta nevando, no se había acostumbrado al frío de la nieve, a llevar capa tras capa de ropa, a que los guantes entorpezcan sus movimientos con las manos y a que la nieve se derrita en los calcetines. Es lo que tiene mudarse desde la cálida Los Ángeles  a Berlín en  invierno.
Suspira, quizás algo cansanda. El bar casi en silencio, con pocas mesas ocupadas. Fuera, pocas personas pasaban enfrente de la ventana. El móvil en su bolsillo hacia rato que no sonaba anunciando un mensaje. Era como si se hubiesen puesto de acuerdo para darle un respiro.
Y vuelve la imagen a su cabeza, posiblemente le seguirá atormentando durante unos días. Vuelve la chica que mira el suelo avergonzada, escapando de la mirada atenta del chico que le observa. Vuelve la manera dulce en que él le alza la cara desde la barbilla para encontrarse con sus ojos. Como mueve los labios, susurrándole algo. Como ella se pone de puntillas para besarle.
Es un recuerdo muy simple, muy usado. Pero por alguna razón, su corazón se aceleraba cada vez que le volvía a la mente.
Tamborilea con los dedos sobre la mesa, añadiendo algo más al recuerdo. Encajándole unas manos que rodean por el cuello, unos brazos que sujetan por la cintura. Quizás lluvia, y grandes nubes oscuras en el cielo. Y el antes... el antes del beso. El por qué la chica mira al suelo avergonzanda, intentando ocultar las inminentes lágrimas. El cómo habían llegado hasta allí los dos, en un encuentro casual en una calle de... de París, por ejemplo. Con la típica Torre Eiffel de fondo. Sí, un recuerdo adornado muy común. Pero, que le iba a hacer, si todo eso venía solo.
Sonriendo, abre su bolso, buscando entre paquetes de chicles, monedas, barras de labios y tickets de aparcamiento un bolígrafo. Y en una servilleta, comienza a escribir. Si solo era el retazo de una historia, ¿por qué ahora se desliza el boli con tanta facilidad sobre el papel? ¿por qué fue creciendo y creciendo desde aquella tarde en un bar cualquiera? ¿por qué lleno hojas y hojas en su ordenador con más recuerdos adornados? ¿por qué fue escribiendo, poco a poco, una historia tan parecida a la nuestra? ¿por qué las mejores historias comienzan escritas en papel de servilleta?

martes, 19 de marzo de 2013

Escrito #2

Determina el final de algo. Determina el final de una vida, de una película. Pon le fecha, hora, lugar e incluso el cómo.
Di la manera en que se desarrollarán los actos, escribe lo a papel y a lápiz, usando bien las comas y los puntos. Apunta los diálogos con claridad, describiendo los gestos, las idas y venidas de los tonos de voz, el sentimiento que aumenta y disminuye por segundos.
Si fuese tan sencillo escribir todo lo que deseas que pase... si la vida fuese tan sencilla como escribir una novela a tu gusto. Borrar las partes que salieron mal, corregir viejos errores. Dar al Ctrl+Z y deshacer cualquier hecho anterior. Verdaderamente, ayudaría mucho.
Determina ese momento en que la vida se derrumba. Venga, hazlo. Escríbelo, y a bolígrafo, cosa que no se pueda borrar con facilidad. Anda, vamos. Yo te doy mi hoja, la página correspondiente a mi vida. Más de uno lo ha hecho, ¿por qué tú no?
 Atreve te a describir el brillo de desesperación en los ojos, la manera en que los labios transforman la sonrisa, como se echa la mirada hacia arriba para contener las lágrimas.
Escribe las frases, cada escusa, cada tartamudeo que pronunciaré. Cada titubeo en mi voz al dudar de si es totalmente cierto, al preguntar qué hice mal, al preguntar en qué te falle.
¿No te resulta difícil?
Ahora, determina otro final. Pon le fecha, hora, lugar, e incluso el cómo romperás tu próximo corazón.

jueves, 21 de febrero de 2013

No eres otro príncipe azul (I'm Yours, de Jason Mraz)

No pensábamos que ocurrirían la mayor de las desgracias. Pero pasaron, ocurrieron. Te necesito para vivir, eres mi droga y ahora soy como el heroinómano al que acaban de desenganchar por obligación.
No quiero irme de tu lado, pero nos arrastran. Nos llevan en direcciones opuestas casi inconscientemente. No saben de nuestra existencia pero aun así, se las arreglan para separarnos. A veces con pequeñas cosas, otras con esos grandes detalles que siempre duelen. Porque causan ese efecto, a mi me duelen. El simple hecho de no poder estar contigo de la manera en que me gustaría, me hiere.
¿Qué hubiese pasado si no nos hubiéramos conocido?
Yo sería de esas chicas que solo encuentran el amor en los libros y que hasta ahora le había jugado malas pasadas.
Tú serías de esos chicos que nunca han probado el verdadero amor y que piensan que es algo pasajero.
Renuncié al placer de enamorarme porque en todos mis amores acabé perdiendo. Cuando tu me lo ofreciste sentí de nuevo ese terror a sufrir por amor. Me negué a volver a pasarlo y te rechacé, sin hacer caso a lo que empezaba a nacer en mi. Al poco me di cuenta que eran de verdad, que eran reales las promesas que me decías, que no eras como los demás. Pero en todos mis fracasos me había confiado y ahora no me podía permitir confiar en ti. Así que me cerré, me cegué en banda a lo nuestro. Fue la peor decisión de mi vida. Pues si lo que evitaba era estar pasándolo mal, no lo había conseguido. Ninguno estábamos conformes. Y entonces me di cuenta que mi desconfianza no era razón suficiente como para privarme de ti.
Ahora que estamos juntos, que ya ha pasado tanto tiempo desde que decidí a abrirme, solo me queda decirte gracias, amor, gracias por insistir. Buscaba a mi príncipe azul aun sabiendo que éstos siempre se van. Por suerte te encontré a ti, y eres mucho mejor que todos los príncipes azules que he conocido. Has logrado hacerme feliz en un sentimiento que no me ha mostrado su mejor cara, y por eso solo me queda volver a decirte gracias.
Por mucho que intenten separarnos, por muchas desgracias que se nos crucen, se que estando contigo se pasarán rápido.
Te debo todas y cada una de mis sonrisas.

19.AAD

martes, 12 de febrero de 2013

just a bad day

Hoy es uno de esos días en que me odio más de la cuenta y quiero desaparecer del mundo en este mismo instante.

sábado, 2 de febrero de 2013

¿Te imaginas?, (Tanto, de Pablo Alborán)

Me imagino despertando una mañana y descubrir que dormí a tu lado. Me imagino alargando la mano hacia ti para quitarte un mechón de la cara y sonreír, feliz de estar por fin contigo. Acariciarte la mejilla despacio, esperando que no te despiertes. Porque aun tendría el miedo de que al despertar te des cuenta de quien está a tu lado y te arrepientas. Así que haré lo posible por estar contigo mientras duermas.
Imagino que me levantaré silenciosamente de la cama, cuidándome de no hacer mucho ruido. Apoyando los pies descalzos sobre el suelo y caminar hasta el balcón. Al salir, hace frío, pero solamente me apoyo sobre la barandilla para mirar la ciudad que se expande bajo mis pies. Esto es como un sueño cumplido, un sueño que se hace realidad después de tanto tiempo. Porque han tenido que pasar años para que se cumpla.
Imagino que cierro los ojos, escuchando solamente los ruidos de la ciudad. Recordaré aquella vez cuando años atrás me preguntaste adonde deseaba viajar, cual era mi destino favorito. Y al contestar, me prometiste que iríamos juntos, que pasearíamos por las calles de la mano. Que desayunaríamos en la cama tostadas y café mientras veíamos películas en blanco y negro.
Entonces, noto unas manos que me rodean por la cintura. Me sobresalto, no te escuché venir. Me besas en la mejilla y me dices al oído <<Buenos días, Princesa>> . Giro la cabeza en tu dirección y te miro, consciente de que por mucho miedo que tenga, no voy a perderte. Te beso rápidamente en los labios, apenas un roce, y apoyo mi cabeza en tu hombro.
Imagino que nos quedaremos allí minutos, horas, parados mirando la ciudad de las luces.
Sonrío una vez más, cumplimos nuestra promesa. Al final si pasó París.

19.AAD

domingo, 27 de enero de 2013

Querido destino:

Hasta ahora has logrado que mis emociones suban y bajen gracias  a tus incongruentes decisiones. Pero justo cuando más contenta estaba con ellas, lo arruinas todo.
Enhorabuena por tu hermosa e inesperada última noticia.
Y sí, con lo de hermosa estoy siendo sarcástica.

domingo, 20 de enero de 2013

Escrito #1

te extraño!!! lo admito, lo hago.
Te dije que ya no podíamos estar juntos y ahora te necesito junto a mí. Aquí, a mi lado. Todos los días. Pero al hablar no escogí las palabras adecuadas y te hice más  daño del necesario. En estos momentos... es cuando me arrepiento de lo que dije fue demasiado precipitado.
¿cómo pudiste creerme con tanta facilidad?

19.AAD

miércoles, 9 de enero de 2013

ÓDIAME

Antes, no necesitaba de nadie.
No es que me rigiese por mis propias normas ni nada por el estilo. Simplemente, no me pasaba todo el día esperando hablar con una persona tan desesperadamente.
Ahora, me siento de lo más impotente pensando que te mentí cuando me preguntaste por lo que siento.
¿Por qué te metiste en mi vida, eh? ¿Por qué? No pudimos ser más que simples conocidos, ¿verdad? Ahora, no puedo estar contigo sin pensar que haré daño a alguien en cualquier momento, sin imaginarme la horrible amiga que soy. Y lo siento, de verdad que lo siento. Porque adoro estar contigo. Siento haberte mentido... pero lo digo en serio. Tomase la decisión que tomase, dañaría a alguien. Sino eras tú, sería ella. Y yo... no puedo hacerle daño a ella.
Sí, esto es una disculpa. Te conozco, quizás demasiado bien para saber de tu existencia desde hace tan poco tiempo, pero se que te recompondrás. Y ella no. Ella es demasiado frágil como para andar jugando con sus sentimientos. Por fuera parece roca y por dentro es fino cristal. Tu también lo sabes, también la conoces.
Me duele tener que decirte esto. Me duele muchísimo. Pero por lo que más quieras, olvídate de mi. Por favor. Cortemos con todo esto y así nadie más resultará herido. Será difícil para ambos, pero se que nos recompondremos. Encontraremos a alguien que llene ese horrible vacío, no se si el tuyo es el mismo que el mío.
Solo te pido una cosa: olvídame. Y si no puedes hacerlo, ódiame. Ódiame con toda el alma por estar diciéndote estas palabras. Por anteponerla a ella antes que a ti. Por haberte negado lo que siento, por haberte mentido sobre eso.
Así me  resultará más fácil superarlo. Creer que me odias lo hará más ameno. Y podré dejar de sentirme impotente cada vez que pienso en ti. Cada vez que te desee a mi lado. Cada vez que mi mano busque la tuya, esperando encontrar consuelo. Solo ódiame para aprender a no esperar más de ti ese consuelo.

19.AAD

domingo, 6 de enero de 2013

PROBLEMAS

Definitivamente, alguien debería decirme lo que ocurre cuando te dejas llevar.
Y sí, seguí a mi corazón una vez más.
Y ahora si que la he liado.
Pero liado bien.
Me he metido en un gran lío.
Acabo de terminar de cometer la mayor estupidez de mi vida.
¿Cómo salgo de esta sin dañar a nadie?

sábado, 5 de enero de 2013

The Host, (La Huésped) de Stephenie Meyer


SINOPSIS 

¿Y si tuvieras que luchar por un cuerpo en el que vivir?
Es el fin del mundo tal y como lo conocíamos ... Los mayores miedos de la humanidad han saltado de la ficción a la realidad. Wanderer es una alienígena invasora de cuerpos y ha llegado a la Tierra junto con otras "almas" para cumplir con su misión. Pero su anfitriona, Melanie Stryder, se resiste a abandonar su cuerpo sin oponer resistencia. Dos seres de dos especies diferentes que comparten un mismo cuerpo pero por desgracia para ellas también un mismo corazón. Los recuerdos de la vida de Melanie hacen que Wanderer se enamore del mismo hombre de la vida de Melanie hacen que Wanderer se enamore del mismo hombre que ella, Jared, convirtiendo su relación en el primer triangulo amoroso que sólo implica a dos cuerpos.
¿Podrá el amor de Melanie por Jared sobrevivir al fin del mundo? ¿Y a su huésped?
 MI OPINIÓN (* * * )

Bien... Primero deciros que llegué hasta este libro casi por casualidad. Estaba charlando con una amiga cuando me dijo que iban a sacar la peli de este libro, que ya llevaba varios meses en mi lista de pendientes. Y como yo tengo la costumbre de leer el libro antes de la peli, no me pude resistir. Por si fuera obra del destino, me lo encontré la semana siguiente en el Fnac al precio de 6 euros. 6 EUROS! Una ganga. 
La verdad es que el mundo que ha creado Stephenie Meyer es totalmente nuevo, original. Y muy distinto a Crepúsculo. No tiene nada que ver con vampiros ni hombres lobo.  
Y tampoco es que sea la misma historia de ciencia ficción en el que unos bichitos verdes de un metro de alto, con pistolas láser y naves planas y redondas invaden la tierra. Los "extraterrestres" son pequeñas almas, que brillan y que están llenas de buena voluntad. (Increíble, pero algo  cursi) Cuando comencé a leerlo, me quedé extrañada, pues esperaba que la fuerza invasora fuera algo más... violenta. Me costó bastante acostumbrarme a esta nueva idea. 
No se como definir el modo de escribir de la autora. Pero en este libro ha tenido la "manía" (no se como llamarlo) de que cuando hay un diálogo, tarda como unas seis o siete líneas en decirte QUIEN habla. Se vuelve un tanto enervante. También contiene muchas reflexiones por parte de Wanderer. Piensa continuamente, y mantiene charlas con Melanie, más al principio que al final. El libro es tan gordo, pienso yo, por la cantidad de reflexiones que mantiene la prota con sigo misma e incluso con su anfitriona. 
Ahora a lo esencial. Hay unas cuantas palabras claves. Buscador, sanador...En un principio no puedes evitar odiarlos, al fin y al cabo, han invadido nuestro planeta, pero después llegas a cogerle incluso cariño.
Los personajes son muy complicados en el caso de Wanderer. Melanie no deja de enviarle recuerdos, especialmente de Jared, el chico del que está enamorada. ¿Quién imaginaría que se acabaría enamorando de él? Es una de las razones por la que va en su busca, "traicionando" a su especie. 
Jamie, su hermano, me ha encantado. Revosa... alegría y positivismo. Jared fue todo lo contrario. Cuando Wanderer llega a su encuentro, él la odia. No odia a Melanie, sino a ella. A mi me sería imposible odiar a aquel a quien amo con tanta intensidad. Aunque admito que tener el mismo rostro y distinta alma no ayuda. 
Jeb es uno de mis preferidos. Es locuaz, y muy avispado. Tiene siempre esas teorías locas y hasta incluso me ha sacado una risilla.    
Y después está Ian. Tan caballeroso, tan... perfecto. No me agrada la eterna perfección. Sin embargo, es tan amable con Wanderer cuando todo el mundo la odia, que sería capaz de perdonarle su "perfección"
La parte interesante de este libro es la lucha cuerpo versus mente que mantiene Wanda (Wanderer) con Melanie, en lo referente al amor. Melanie sigue enamorada de Jared, sin embargo, Wanda de Ian. Es imposible y agotador estar enamorada de esa manera.   
Conclusión: un buen libro. Es gordo, sí, pero muy interesante y entretenido. Se tarda un poco en leerlo dado al enrevesado argumento, pero está bastante bien.