sábado, 14 de septiembre de 2013

Efímera.

Soñaba con ella todas las noches. Soñaba que la abrazaba, que le susurraba cuentos al oído antes de dormir. Soñaba que entre besos y besos nos prometíamos te quieros. Soñaba con sus ojos negros, con su pelo, con sus manos, sus labios, sus piernas, su cuello. Soñaba con el hueco de sus mejillas al reír. Yo... soñaba. Pero que ingenuo yo al pensar que ella estaría aún aquí, que ella está aún aquí, que aún vive. No, no vive.
Con el tiempo su pelo se volvió cano y su rostro se llenó de arrugas. Sus andares más pesados y su figura más encorvada. Sus ojos más claros y su mirada más sabia. Ella dejó el infinito parloteo cuando con los años aprendió lo mucho que el silencio le daba. Se enamoró de él. Hasta que un día, sólo hubo eso, silencio. Se hizo con ella y no regresó jamás.
Y yo aquí, observando. Figura impasible que admiró su anciana belleza hasta que la muerte, silenciosa, se la llevó.
Yo viviré décadas, siglos, milenios. Pero nunca más me enamoraré de alguien cuya vida se desvanece con tanta facilidad. No, porque la mía se desvaneció con ella.
¿Por qué nada me sale bien? ¿Por qué? Necesito ser buena en algo, necesito destacar. Necesito algo que me haga diferente. Pero no hay nada, nada, para lo que pueda servir.

Demons, Imagine Dragons


No debería sentir lo que siento. Está prohibido, está mal. Pero simplemente ahora, no puedo dejarte ir.

Esa canción

Ahora mismo sólo quiero cerrar los ojos y caer sobre la cama. Escuchar esa canción que dice tanto y me hace sentir tanto. Y respirar. Solamente respirar. 
Con la cabeza sobre la almohada, las manos a ambos lados descansando, mi pecho ascendiendo y descendiendo con cada calada de aire. El latido de mi corazón disminuyendo, sintiéndolo latir constante en mi pecho. El pelo descendiendo en una dorada cascada de rizos por los bordes, la cara sin expresión alguna. 
Y vivir. Percibir cada gota de vida en mí. Porque ese es el efecto que esa canción tiene en mí.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Oscuro (Demons, de Imagine Dragons)

Mírame a los ojos cuando estés mal. Míralos. ¿Ves mis demonios? ¿Ves mi parte oscura? Yo me escondo tratando que nunca la descubras. Que no descubras esa parte de mí que se contamina. 
¿Los ves? No quiero tenerte lejos pero esta es la razón por la que no podemos estar juntos. 
No quiero que estés conmigo porque tengo miedo. No quiero despertarte en medio de la noche con mis gritos, no quiero contarte mis pesadillas y que tú temas lo mismo que yo. 
No quiero que me socorras cuando lloro descontroladamente, aferrándome a las sábanas, arañando las paredes. Ni que me tranquilices cuando chillo ahogando pensamientos desgarradores y las tentaciones de hacerme daño aumentan.
No. Esto es lo más cerca del infierno que he estado. Nunca ha habido tan poca luz, nunca ha habido más demonios. La bestia dentro de mí sigue creciendo, asfixiándome. No me deja respirar y poco a poco me aproximo a los límites. 
¿Quieres ser como yo? 
¿Un alma negra? 
¿Unos ojos llorosos?
¿Unas muñecas maltratadas?
No, no te acerques, o también tu oscurecerás.