miércoles, 30 de abril de 2014


http://elreflejodenuestrosojos.blogspot.com.es/2013/06/vagon-valentine-song-lotte-mullan.html
Estoy cansada. Sí, otra vez, de nuevo. Y no dejaré de escribirlo. Será que viene el bajón y soy fruto de esa reacción química que causan las hormonas.
Aunque quizás esta vez no sea cansancio. Será la melancolía que sufrimos los artistas cuando nos encontramos con algo que no podemos reproducir. No sé si la conocéis, pero es horrible. El lápiz no responde como debería, tú no aciertas con el dibujo. Hasta que arrancas la hoja del cuaderno, llena de frustración y la tiras a un mar de dibujos arrugados.  
O la rabia que sentimos los escritores cuando releemos nuestro trabajo y nos damos cuenta de que no es más que basura, y que por mucho que lo guardemos en el cajón, esperando a que con el tiempo lo veamos distinto, seguirá siendo basura. Y entonces sigues ojeando escritos, abatida, pero ahora todos te parecerán horribles. Porque sí, porque es lo que ocurre cuando llevas días sin inspiración. 

lunes, 28 de abril de 2014

¿Conocen esa linda sensación que recorre la piel cuando un rayo de sol la encuentra por primera vez? 

miércoles, 23 de abril de 2014

Querido Amigo:

Hoy me enorgullezco de mi misma. Acabo de mirarme en el espejo y no pude evitar comparar como era años atrás y en como soy ahora. Nada más entrar en el instituto no hubiese sido capaz de hacer lo que hoy he hecho.
Amigo, no podría relatarte con exactitud todos los sentimientos que revolotearon en mi pecho esta mañana. Desde nervios incontrolados hasta una inmensa euforia. Y es que ahora, cuando intento enumerar todos los acontecimientos, las mayoría están borrosos por las lágrimas.
¡Si yo te contara! ¿Qué dirías tú al saber que me he atrevido a hablar, a leer, subida  a un escenario, con un micrófono amplificando mi voz, y todo el mundo expectante? ¿Qué dirías si te dijese que he sacado a la luz, usando mi voz de instrumento, no uno si no dos de mis innumerables escritos? Qué dirías, querido Amigo, si me hubieses visto allí, aguantando como podía el temblor en las manos para que no afectase al ritmo o a la intensidad del relato. Esforzándome para no perderme entre tantas sílabas, parándome el tiempo suficiente en cada coma y cada punto y dándole la entonación necesaria, ni demasiado dramática ni demasiada monótona para no liarme en los fonemas de cada palabra y hacer que la gente entienda y sienta mi relato como yo lo siento. Para finalmente acabar, respirar tranquila y descender por las escaleras sabiendo que da igual si he estado bien o mal, si a la gente le ha gustado o no lo que he escrito, porque he hecho algo por lo que hace seis meses jamás hubiese tenido el valor.
Estoy orgullosa de mi y de dos personas que ocupan un buen cachito de mi corazón; una porque está empezando un sueño, y otra porque lo sigue viviendo.
Nada, querido Amigo, nada me quitará lo que sentí en ese momento. Y perdona el dramatismo pero, que quieres que te diga, es como yo lo veo.
¿Sabías qué? Me da lo mismo haber perdido, de verdad. No estoy ni triste, ni enojada, ni decepcionada. No siento como si todo mi trabajo hubiera sido en vano, ni que he vuelto a fracasar, ni nada en esa línea. Me siento bien por esas personas lindas que han cumplido su sueño, y por mí, que aun estoy esperando el momento en que se haga realidad.
Querido Amigo, no podría relatarte con exactitud como era yo ante toda esa marea inmensa de
sentimientos.

Siempre tuya,
Sabi

martes, 22 de abril de 2014

Pensé que me había cansado de todo esto, que estaba harta de caerme una y otra vez en el mismo agujero oscuro. Pensé como tantas otras veces que mis pequeñas historias no tenían cabida en la realidad, que eran, como muchas otras cosas, producto de mi imaginación, y que lo mejor sería olvidarlas. Pensé en todas las cosas que juegan en mi contra, en todos los obstáculos y en mi obstinación de seguir andando contra la corriente. Pensé, ya agotada, que nada de eso valía la pena. La próxima vez, me dije, cuando te caigas, ahí te quedarás.
Imagínate mi sorpresa cuando tropecé, y en mi obstinación me volví a levantar.

sábado, 19 de abril de 2014

Fluía de sus dedos como si de arena o agua se tratase. La tinta dibujaba en forma de letras la historia de aquella chica de los ojos marrones y piel morena. 
La había leído entre las vetas cobrizas de su iris, inundados en lágrimas que sabían a tristeza y a sal. La vio reflejada en su pupila, oculta a veces tras el movimiento de sus pestañas. La oyó en los suspiros de sus labios acaramelados, entre temblores de voz y nudos en la garganta.
Y ahora la transcribía, ahogado por aquel sentimiento de excitación y nerviosismo que salta cuando no escribes tan rápido como tu mente dicta. Agobiado de intentar trasladar al papel el significado de sus sollozos y gritos, que en ese momento traspasaban las paredes de la habitación contigua, inmersa en total oscuridad.

jueves, 17 de abril de 2014

A Gabriel García Márquez. Gracias por inspirarme.


Hoy, hace menos de unas horas, secaste la tinta de tu pluma en el pañuelo. Dibujaste un injusto punto a mitad de la hoja, pues aunque quedaban páginas y páginas por rellenar, el tiempo no quiso regalarte más minutos.
Hoy, hace menos de una horas que apagaste el velador y te tumbaste cansado en la cama. Hiciste caso omiso al dolor que te aquejaba desde hace ya buen tiempo, y deseaste buena suerte a todos los presentes. Cerraste los ojos y yaciste en brazos de un sueño del que jamás despertarás.
Hoy, hace menos de unas horas, el corazón de todos los amantes de la literatura se paró junto al tuyo. Se apagaron contigo, al lado del lecho de tu cama, las voces de las historias que aun te quedaban por contar, y a nosotros por leer.
Y aunque yo te conocía solo a través de tus palabras escritas, sentí como si le cortasen una esquinita al alma. Fuiste y siempre serás aquel ejemplo a seguir, aquel en el que piense cuando me trabe en un párrafo, o cuando no vea final a una historia. Miraré exhausta mis letras en el papel y pensaré como hubieses vos continuado. Por personas como tú cumpliré mi sueño.
No sé cómo pude pensar que serías inmortal.
Hoy, hace menos de unas horas, se secó el tintero, y tu voz se secó con él.
"La vida no es como uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla"

Leiva, Terriblemente Cruel

"Usted tiene una rara forma de mirarme, diferente a las demás".
A lo mejor es la manera en que tuerce su sonrisa, con ese aire seductor que tanto me atrae.
A lo mejor es su modo de pronunciar mi nombre entre el roce de nuestras manos.
A lo mejor... es esa penetrante mirada que me regala, cuando la adrenalina me recorre el cuerpo, y está a centímetros de mi boca.

miércoles, 16 de abril de 2014

Cerré los ojos y no sentí a nadie a mi lado.
Sello mis párpados y no me veo contigo.
Caeré dormida sin haberte extrañado.
Y sonreiré.
Al menos nos quedará el recuerdo de habernos querido.

lunes, 14 de abril de 2014

El mundo se había quedado mudo.
Comenzó en lugares puntuales en diversas partes del planeta. El primer síntoma era un picor en la garganta. Después, los afectados notaban como en medio de una conversación se trababan en alguna palabra, que poco a poco iban perdiendo. La enfermedad avanzaba vocablo a vocablo. Olvidaban como pronunciarlo, hasta que finalmente desaparecía.
Al final, los infectados perdían de forma definitiva el habla.
Se alzaron las alarmas.
Intentaron descubrir la causa, la forma de contagio y la cura de la terrible enfermedad. Sin embargo, los contagiados aumentaban a una velocidad vertiginosa y no daba tiempo a encontrar respuestas. Los médicos, doctores, científicos y estudiosos estaban desesperados. Recomendaban como prevención no gritar demasiado, no forzar las cuerdas vocales, y en caso extremo, abusar de la manzanilla con miel. Poco a poco, irremediablemente, ellos también fueron perdiendo la capacidad de hablar.
Tras aquello, las charlas se convirtieron en un espectáculo de ágiles movimientos de manos y gráciles expresiones faciales. Era una belleza admirar a una pareja "hablarse". Los Te Quiero que antes se regalaban eran sustituidos por caricias y distintas muestras de cariño. Las promesas se traducían en gestos y ademanes decididos, los sueños en señas que se interpretaban con el corazón.
Los románticos decían que la enfermedad supuso un privilegio para la sociedad. Era difícil mentir, traicionar, e incluso fingir, pues suponía controlar las expresiones y este lenguaje se basaba en saber leerlas.
Sí, el mundo se había quedado mudo, pero se había vuelto más sincero.




domingo, 6 de abril de 2014

Me llamó la atención su carpeta. Eran de marrón viejo, gastado, y tenía pegada una pequeña etiqueta, donde llevaba escrita en cursiva la palabra "Poesías".
Me llamaron la atención los cuadernos, unos de cuero, otros de cartón. Algunos más formales que otros, pero todos escritos a  lápiz y, nuevamente, en letra cursiva.
Siempre pensé que para escribir poesías había que tener la mirada triste y el alma cansada. Había que vivir y sufrir mil y un veces el amor, el desconcierto, el enfado, la tristeza.
Pero allí estaba sentada, escuchando en silencio. Me costaba seguir el ritmo de los versos, que cambiaban constantemente. Unos recitaban llenos de nerviosismo, otros poniendo amor en cada rima.
Me di cuenta que leer poesía, es totalmente distinta a escucharla.

jueves, 3 de abril de 2014

Quisiera ser tu musa. Ser esa chica de la que hablas en tus canciones. Ser esa que describen tus rimas.
Quisiera inspirarte. Ser aquella que dibujas a altas horas de la noche. Ser esa que plasman tus trazos.
Quisiera ser tu horizonte, el mismo que observas, el mismo que ansías.
Quisiera ser tu objeto de deseo, tu delirio, tu locura. 
Quisiera que sueñes conmigo noche y día, sin descanso, sin prisas. 
Quisiera serlo todo para ti, absolutamente todo. Pero es muy egoísta por mi parte pedirte que te olvides de la chica de la que hablas en tus canciones.