sábado, 14 de noviembre de 2015

XV

Hoy soñé contigo y no te lo dije
porque estoy convencida
de que en el mismo momento en que te lo diga
el sueño será realidad.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Hoy te veía en todas las nubes del cielo. Te veía en todas partes. Fuera donde fuera, vaya donde vaya, allí estabas tú, tan ausente que dolía. Si supieras todo lo que te he pensado tan sólo durante el día.Me quedan apenas unos segundos de ti que guardo celosa entre los dedos. Cierro los ojos y me esfuerzo en recordarlo todo. Te repito, una y otra vez; no te quiero olvidar.
Hoy te oía en cada golpe de ola. La canción, tu nombre.
Hoy pensé en todas las maneras posibles de dar marcha atrás y evitar cualquier tipo de conversación, evitar responder o simplemente decirte que sí.
Ayer activé la autodestrucción, hoy sigo esperando a que llegue.

He activado la autodestrucción a falta de pocos minutos para la mitad de la media noche.
Cuántas veces he previsto este momento.
Aún siento que no te he perdido, que me quedan contigo unas horas más, no creas que se nos ha acabado el hilo.
He activado la autodestrucción, sístole marcando la cuenta atrás, diástole tratando de detenerla.
¿No lo sientes tú también, que aún no se ha terminado?

jueves, 5 de noviembre de 2015

XIV

Si tuviera el coraje de decirte
todo lo que aún no te he contado,
todo lo que aún no te he confesado
todo lo que aún no te he dicho.
Si fuese lo suficientemente valiente
para dar un paso en el vacío
y atreverme,
en un acto injustificable de locura,
a impactar contra tus rocas
y quedarme encallada,
y no soltarte nunca.
Nunca.

Si supieses la de veces que he soñado contigo
y me he despertado
convencida
de que podía
pronunciar tu nombre de pila
y nadie sabría de quién estaría hablando,
con quién había estado soñando,
en quién había estado pensando
hasta caerme dormida.

Pero tanto tú como yo sabemos que no tengo ni el coraje
ni la valentía
para precipitarme hacia lo más profundo de ese vacío
porque sencillamente
siento un miedo
injustificable,
implacable,
de la luz que sale de  los más profundo de ese vacío
después de haberme acostumbrado
a la oscuridad que me envuelve.


domingo, 18 de octubre de 2015

XIII

Ya no sólo me resisto
a pedirte que te quedes;
también me resisto
a pedirte que me lleves
de nuevo
a tu nebulosa
y que choquen
otra vez
tu luna y mi sonrisa.
Conoces tan bien como yo esta necesidad imperiosa
de volver a sentirme contigo
en gravedad cero
flotando en el vacío,
mirando el estallido
de la supernova
que era llevarte de la mano
y robarme
o prestarte
un beso. 
Qué le voy a hacer
si decidí venderte el corazón
aún sabiendo que lo tengo en alquiler
y al borde del desahucio.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Se me ha quedado el corazón vacío. Por primera vez en mucho tiempo, no tengo una historia que contar. He erosionado tanto la literatura, he hecho de mis escritos algo tan personal, que escribo menos de la mitad de lo que solía y sólo publico la mitad de lo que escribo. Me he alejado tanto de lo que la gente piense sobre mis palabras que mi mensaje se ha vuelto incomprensible.
No me han abandonado las musas, al contrario, siguen conmigo, pero me hablan y suena un idioma extraño.
Creo que de tanto experimentar lo he perdido, he perdido el don de la palabra.
Ahora me pregunto: si sólo me quedaban las palabras ¿ya no me queda nada? ¿No me queda amor ni odio? ¿Desilusión, disgusto, decepción que impulse mi lapicero?
Se me ha quedado el corazón vacío, sin esperanzas y sin acuarelas. Sólo tengo una hoja en blanco; qué catástrofe para los que tienen la sangre hecha de tinta.

domingo, 4 de octubre de 2015

XII

Esta soy yo y todo lo que dejé atrás.
Llegué desnuda y sin nada más
que lo que escondo
entre mis puños cerrados,
apretados con fuerza
para no dejarme escapar.

Esta soy yo y todo lo que escribo
cuando me siento sola
a pesar
de estar
rodeada
asfixiada
de gente.

Esta soy yo y lo que decidí ser,
después de darme cuenta
que no podía exigir a los demás
que me aceptaran
tal y como era
si ni yo
me aceptaba.

Esta soy yo y un par de alas rotas
que son todo lo que tuve
cuando caí
en picado
sin frenos
sin motor
sin paracaídas
de mi nube.

Esta soy yo y una vela encendida,
no en nombre de nadie,
sí en letras de alguien
que inspira
mi verso
a media noche
cuando se ha ido la luz.

Esta soy yo y unas cuantas palabras
que tanto menciono
pero nunca digo
en voz alta;
como todas las cosas
que le confieso
en mis cartas.

Y si sumamos todo lo que soy,
todo lo que fui,
todo lo que he decidido ser,
con mis dos alas rotas,
una vela encendida
y un par de palabras
que nadie ha escuchado jamás
sigo sin ser nada
que valga la pena
gritar al eco
al vacío
al viento
al fondo de tu precipicio
y que el sonido viaje
y llegue
a algún lugar
a unos oídos
que tal vez entiendan
mi grito.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Olviden el amor, el romanticismo y las mariposas en el estómago. Nada de eso es cierto. . Eso que hay ahora no es amor, no son miles de alas estrellándose contra el pecho.
Amor es una explosión, son colores, estallidos de colores. Son aves fénix renaciendo del fuego del arte de mirar al horizonte y darse cuenta de que ningún selfie, ninguna foto logrará captar el esplendor de ese momento. Ninguna frase que no supere los 140 caracteres describirá la incertidumbre de sentirse viejo y pequeño y efímero cuando el sol cae y el cielo se vuelve violeta. Lo hemos vuelto tan superficial que no, ya no es amor, ya no es romanticismo, por no ser no son ni mariposas, son simples polillas.
Ya no me considero romántica. El significado que se le da hoy en día no refleja el significado que yo le doy. No sé explicarme. Es como si todo fueran colores pero lo viesen en blanco y negro. ¿No ven que el amor es el color gris del mar en tormenta? ¿Es el reflejo azul en los carámbanos de hielo? Todo son colores.
Nunca lograré pintar su blanco y negro.
Básicamente ahora se trata de cuantificarlo mediante la cantidad de horas que se pasan hablando, en cuanto de largos son los mensajes, qué bonita es la foto que publican en una red social junto a un texto que describe lo hermoso que es estar juntos. Pero amor no es tener un día en común que todos los meses recuerdan y felicitan y celebran cual aniversario de boda. No es tener canciones juntos, no es tener un lugar, no es tener millones de fotos.
Deberíamos medir el amor por colores, se acabó reducir las relaciones a cosas superficiales. Deberíamos hacer un cuadro, un torpe intento de imitar lo que se siente cuando llueve, cuando nos besan o cuando bebemos café y fuera hace frío.
La vida y mucho menos el amor no puede simplificarse en una foto, un selfie y mucho menos, en 140 caracteres.

martes, 15 de septiembre de 2015

"Quédate con quien te bese el alma, la piel te la besa cualquiera"

Te he escrito tanto, pero no me atrevo a enseñártelo. He vuelto con las cartas que jamás verán sobre ni destinatario más allá de la caja que escondo bajo la cama. Me he vuelto a sentir como un pequeño ser sin importancia ante la inmensidad de todo esto, tan complejo, tan extraño.
Siento que te escribo en vano. Sé que nada tiene más futuro que el fondo de un vaso y ¿porqué vamos a ser distintos?
Yo pensé que me había vuelto más valiente, pero tengo miedo de que me leas, de lo que vayas a pensar de mí. Tengo miedo de seguir descubriendo más lunas y no encuentre el camino de vuelta a casa. Y no haya vuelta atrás. Y me encuentre perdida otra vez en la inmensidad de todo esto, de nuestro espacio, de nuestro multiverso.
Perdóname pero creo que estoy empezando a perder la cabeza. Estoy perdiendo el norte, básicamente no encuentro el centro. Y es que mi Cielo, me has besado hasta el alma.

domingo, 30 de agosto de 2015

XI

Me tenés confundida.
Lo nuestro era un pequeño trato:
yo te querría con locura pero
no me enamoraría de vos;
vos me querrías como nadie pero
nunca
debías
enamorarte
de mí.
No es por mí desastre,
ojalá fuese por mi desastre
(suena tan romántico mas es repetitivo).
Mi cielo,
vos no sos para mí
y yo no soy aquella.
No estoy unida a vos por esa razón.
Lo sé, mi cielo,
suena a locura
a desastre.

Querés que crea en el amor
pero perdí toda esperanza en él.
No quiero que vuelva.
No quiero que venga
y desmorone
nuestro
pacto
de besos robados
bajo miradas curiosas.
No sos aquel
por quien debo perder la cabeza
al norte de tus labios,
al este y oeste por tus manos,
al sur por tu pecho,
perderme en tu cuello,
en el centro de tus puntos cardinales.

Yo te dije una vez:
"en otra vida
fui tu musa"
Ahora vos sos la mía
y aunque no esté loca
y perdidamente
enamorada
de vos,
te quiero
como nunca
en todas nuestras vidas,
te quise.

Dernière Danse - Indila

Oh, mi dulce tormento, ¿por qué volviste anoche? ¿acaso te llamé? Qué astuto por tu parte, justo cuando pensé que no ibas a regresar. Me dejaste llorando hasta tarde y desperté con los ojos enrojecidos y las pesadillas estancadas entre las pestañas. Fue una noche larga la que te quedaste. Pero, y gracias por ello, me aclaraste todas mis dudas. Fue una noche larga y necesaria la de ayer. No volverá a angustiarme.

X

Te necesito cerca pero
me resisto a decirte
que te quedes,
que te quiero,
que iluminas
y oscureces
mi cielo;
pero siempre me resisto,
y al final te vas .
Te busco en todo este azul pero
nunca,
nadie,
será la luna
del cielo
de tu labio,
y si por un momento pensé,
"joder, sí que puedo
y quiero
escribir unos sueños en los que no estés",
estaba equivocada.
Tú ya eres mi sueño hecho de palabras,
de un puñados de comas
y algún que otro punto
-y final-.

jueves, 27 de agosto de 2015

Te pinté de acuarelas porque mi mundo es un mar de colores disueltos en agua. Quería diferenciarte del multiverso que ocultas detrás, tan oscuro y negro, como un borrón a carboncillo, como un océano de grafito y tinta.
Joder, cuántas estrellas me escondes y cuántas lunas quiero enseñarte, pero no tengo suficientes lienzos para pintar todas las constelaciones que veo cuando me abrazas con fuerza y cierro los ojos.

domingo, 23 de agosto de 2015

Va siendo hora de que pase página. Ella ya lo hizo hace rato y yo sigo allí, intentándolo. Qué tontería. Hasta yo misma he cambiado, porqué no ibas a hacerlo tú. Lo que no me esperaba era que en medio de ese cambio yo fuese la primera en dejar atrás. Es que te echo de menos. Hace ya mucho que decidieron que yo nunca llegaría a ser como ustedes y tienen razón. Pero ni siquiera me dieron el beneficio de la duda. Lo decidieron y ya está, y quedé fuera de todo lo que ustedes son, quieren ser, hacen y quieren hacer.
Yo lo sé, hace tiempo que lo sé y no tuvieron que decírmelo para que me diese cuenta. Simplemente lo acepté, porque es lo que tiene crecer, no pude hacer nada más; si es eso lo que quieren, vale, no puedo cambiarlo. Me ocuparé de encontrar el lugar donde pueda estar y ser yo. Al fin y al cabo, lo nuestro acabó y quedó reducido a eso. Yo fui alguien para ti. Por Dios, lo fui. Y cómo duele pensar que me has dejado atrás. Simplemente me dejaste atrás y mi torpeza no me permitió seguirte el ritmo. Lo acepté ¿qué más podía hacer si mi papel en tu vida está a punto de concluir inevitablemente?

domingo, 2 de agosto de 2015

No tengo prisa en descubrirle, en desvestirle el alma hasta que quede él y nada más. Despacio se escribe, se besa, se pinta mejor. Y yo quiero escribir su música, besarle las esquinas y pintar su espalda. Quiero ir tan lento como me lo permita el cuerpo, aunque acelere mi corazón con una facilidad innata.
No tengo prisa en quitarle la camisa ni en escucharle contar secretos. No me demoro en derrumbarme en un beso mientras revelo capa a capa su historia. Dejo que pase el tiempo mientras me deshago de mis muros y mis cuerdas y me desnudo ante él, no física, sí emocionalmente, literariamente (y bueno, física también).
Espero a que suenen los segundos y marquen el ritmo de nuestra canción, hasta que el mecanismo del reloj se detenga por completo y sólo quedemos los dos, él y yo, sin máscaras, sin nada más.

IX

Te quiero y no te has dado cuenta todavía
de que intento llevarlo lo mejor posible.
Ni siquiera es otoño pero
dentro del pecho
revolucionó el invierno
y levantó nieves de tormenta
que dejan el verso helado
y la prosa en abstinencia.
Removiste las mariposas que escondo entre las costillas
y despertaste mis miedos,
unos cuantos más,
cómo si no tuviese suficientes antes de que llegaras.
Te quiero pero
no de la manera
que ayuda
a conciliar el insomnio,
sino de la que espera
a que llegue algo,
o alguien,
a que se duerman las mariposas,
a que se termine el frío
y deje de nevar aquí dentro,
a que llegue el verano en el pequeño hueco
que dejaste tras arrebatarme el verso
y congelarme la prosa.
Me has desarmado en un abrir y cerrar de ojos
y no lo has visto
y no me quieres ver,
sin importarte el invierno que organizaste aquí dentro,
ni las tormentas de nieve,
ni las mariposas,
ni mi miedo insuperable a que no me veas,
a querer(te).

jueves, 30 de julio de 2015

Es imposible describir la magnitud y la complejidad de todo esto, por eso apenas le escribo.

Rayuela, Capítulo 7.

 <<Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

     Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.>>

Julio Cortázar. 

¿Y si jugamos a ignorarnos para que cuando nos volvamos a ver nos queramos con más ganas?

Sé que me dijiste que me mantuviera alejada de la realidad en todos sus aspectos. Me advertiste que estuviese al otro lado del espejo, donde Alicia se adentró entre sueños y todo está patas arriba. Pero no quise escucharte.
Alargué tanto la mano hacia el cristal que el mundo al otro lado del espejo me absorbió casi por completo.
Ahora me he quedado estancada entre el hueco de las realidades alternativas, donde todo confluye y se bifurca. ¿Nunca te has preguntado qué hubiese pasado si...? Pues es mentira, porque hubiera ocurrido igual.
Me advertiste de lo horrible de este lugar pero yo hice oídos sordos y seguí soñando con qué es aquello que hay tras el cristal, más allá de mi reflejo y el de todo lo demás.
Estoy aquí y no puedo soñar. No como antes.
No quiero querer ni que me quieran. No quiero atarme de nuevo. No quiero decir las mismas palabras que se me escaparon de los labios. Quiero deshacerme poco a poco de todo, así cuando se acabe no sea un doloroso desastre, sino un caos emocionalmente soportable.
Si te hubiese hecho caso seguiría queriendo ser querida con locura, pronunciar las mismas frases y continuar sujeta e irremediablemente atada al mismo poste. Pero no hay realidad alternativa para esto. Diría "el mundo me ha hecho así" pero estaría mintiendo. Yo me he forjado poco a poco y he aquí el resultado de haber cruzado el espejo.

Perfección.


"Tardé tanto en decirle te quiero que ahora me sobra tiempo para demostrárselo."

miércoles, 22 de julio de 2015

VIII

Cómo romperme el corazón
en tres sencillos pasos,
sin necesidad de decir <<adiós>>
ni <<ya no es lo mismo>>
o <<has cambiado>>.

Vendo mi desamor
a diez dedos la hora
porque tiene usted la manía
de robarme el verso
(o el corazón, que al final es lo mismo)
para devolvérmelo averiado,
descosido.

Puede usted pagarlo
en cómodos plazos,
tantos como lunares haya besado
o contado
o dibujado
en mi espalda.

Será un trámite rápido:
Aparte sus manos
y míreme a los ojos;
Por último, no diga nada
(de eso se trata)
y simplemente váyase.

Yo no le llamaré,
no le rogaré que regrese.
Lo único que le pido
es que si se marcha
por favor, no vaya a volver.

lunes, 20 de julio de 2015

Ella era una chica de finales de septiembre. Cálida, más bien tibia. De ojos marrones y cabello castaño como las hojas que se cayeron de los árboles. Era una chica de otoño porque avecinaba un frío que llegaba a los huesos y nevadas tormentosas. Era como el viento de octubre, que remueve las hojas que cayeron al suelo y alborota todo a tu alrededor.
No la ves venir, simplemente no la ves venir.
Ella dura a tu lado lo mismo que tarda en desaparecer el otoño, porque el invierno es demasiado frío, congela el tiempo y ella no quiere estancarse en unos ojos, unos brazos, una sonrisa; porque el verano demasiado caluroso y derrite todo lo que a ella le mantiene en pie. Vive tres meses al año, los otros nueve sobrevive.
Como tantos otros, no la viste venir. Y como todos los demás, no te diste cuenta de que se había ido hasta que la nieve ocultó las hojas y no estaba a tu lado para quitarte el frío.

viernes, 17 de julio de 2015

Si me lo pienso dos veces no me atrevo. Y bien podría ponerlo como título porque últimamente pienso demasiado. Ya saben ustedes el pudor que me da cuando le doy rienda suelta al pensamiento y deriva en todas y cada una de los finales trágicos posibles. Puede ser una ventaja pero normalmente sólo causa inconvenientes; ahora, sin nada que hacer y tanto tiempo para pensar, todo me da miedo.
Me da miedo que esto acabe mal y se arruine lo que tenemos, porque en estos momentos (ya veremos el mes que viene, o dentro de año y medio) estás en esa esquinita de mi corazón destinada a las personas que me importan; me da miedo que la obsesión se le vaya de las manos y me da muchísimo más miedo pensar en como puede acabar si eso ocurre.

sábado, 11 de julio de 2015

<<Hace tiempo leí que con 50 años habremos conocido a lo largo de nuestra vida a unas 20.000 personas. Haciendo una regla de tres, obtuve que un joven de 17 años habría conocido aproximadamente a 6800 personas. Pongamos que la mitad de esas personas, es decir, 3400, son hombres y la otra mitad mujeres. Y supongamos que de esos 3400, solo 1/3 están dentro del margen de edad en el que se incluyen todas las personas con las que podríamos tener una relación. Es decir, descartamos 2/3, donde se encontrarían aquellas personas de las que nunca podríamos enamorarnos: familiares cercanos, ancianos, niños pequeños… Nos queda el siguiente numero: 1133,333… Pero redondeando pongamos unas 1000. De todas esas personas, nos enamoraremos de una sola. Estamos hablando de una milésima parte, 0.001. Y a su vez, esa persona se enamorara de una sola entre 1000. De esta manera, la probabilidad de que la persona de la que uno se enamora sea precisamente la persona que se enamora de uno, es según las matemáticas (1/1000) x (1/1000), lo que es igual a una posibilidad entre un millón, 1/1.000.000. Así que, si se diera esa improbable situación de poder estar con la persona que quieres, si el destino ignorase 999.999 opciones y convirtiera esa única probabilidad que había entre un millón, en un hecho, en una realidad, ¿qué sentido tendría no aprovecharla, que mas da lo que venga luego, que importa lo complicadas que sean las circunstancias? Si lo mas difícil, lo que tenía una sola posibilidad entre un millón de ocurrir, ya ha ocurrido.>>

martes, 7 de julio de 2015

¿Por qué desaceleras tanto y tan rápido mi corazón?
Me muero por decírselo. Se me engancha a la punta de la lengua, se atreve a precipitarse al borde de los labios, pero no se esfuma con la voz. Se disuelve en los suspiros como si aquello fuese a aliviar la carga del corazón y la angustia que se me queda en las cuerdas vocales. 
Me muero por decírselo, pero está mal. Así que me obligo a dejarlo en una confesión muda y censurada. 

lunes, 6 de julio de 2015

Risto Mejide, Cuando sepas de mí

Cuando sepas de mí, tú disimula. No les cuentes que me conociste, ni que estuvimos juntos, no les expliques lo que yo fui para ti, ni lo que habríamos sido de no ser por los dos. Primero, porque jamás te creerían. Pensarán que exageras, que se te fue la mano con la medicación, que nada ni nadie pudo haber sido tan verdad ni tan cierto. Te tomarán por loca, se reirán de tu pena y te empujarán a seguir, que es la forma que tienen los demás de hacernos olvidar.

Cuando sepas de mí, tú calla y sonríe, jamás preguntes qué tal. Si me fue mal, ya se ocuparán de que te llegue. Y con todo lujo de detalles. Ya verás. Poco a poco, irán naufragando restos de mi historia contra la orilla de tu nueva vida, pedazos de recuerdos varados en la única playa del mundo sobre la que ya nunca más saldrá el sol. Y si me fue bien, tampoco tardarás mucho en enterarte, no te preocupes. Intentarán ensombrecer tu alegría echando mis supuestos éxitos como alcohol para tus heridas, y no dudarán en arrojártelo a quemarropa. Pero de nuevo te vendrá todo como a destiempo, inconexo y mal.

Qué sabrán ellos de tu alegría. Yo, que la he tenido entre mis manos y que la pude tutear como quien tutea a la felicidad, quizás. Pero ellos... nah.

A lo que iba.

Nadie puede imaginar lo que sentirás cuando sepas de mí. Nadie puede ni debe, hazme caso. Sentirás el dolor de esa ecuación que creímos resuelta, por ser incapaz de despejarla hasta el final. Sentirás el incordio de esa pregunta que jamás supo cerrar su signo de interrogación. Sentirás un qué hubiera pasado si. Y sobre todo, sentirás que algo entre nosotros continuó creciendo incluso cuando nos separamos. Un algo tan grande como el vacío que dejamos al volver a ser dos. Un algo tan pequeño como el espacio que un sí le acaba siempre cediendo a un no.

Pero tú aguanta. Resiste. Hazte el favor. Háznoslo a los dos. Que no se te note. Que nadie descubra esos ojos tuyos subrayados con agua y sal.

Eso sí, cuando sepas de mí, intenta no dar portazo a mis recuerdos. Piensa que llevarán días, meses o puede que incluso años vagando y mendigando por ahí, abrazándose a cualquier excusa para poder pronunciarse, a la espera de que alguien los acogiese, los escuchase y les diese calor. Son aquellos recuerdos que fabricamos juntos, con las mismas manos con las que construimos un futuro que jamás fue, son esas anécdotas estúpidas que sólo nos hacen gracia a ti y a mí, escritas en un idioma que ya nadie practica, otra lengua muerta a manos de un paladar exquisito.

Dales cobijo. Préstales algo, cualquier cosa, aunque sólo sea tu atención.

Porque si algún día sabes de mí, eso significará muchas cosas. La primera, que por mucho que lo intenté, no me pude ir tan lejos de ti como yo quería. La segunda, que por mucho que lo deseaste, tú tampoco pudiste quedarte tan cerca de donde alguna vez fuimos feliz. Sí, feliz. La tercera, que tu mundo y el mío siguen con pronóstico estable dentro de la gravedad. Y la cuarta, -por hacer la lista finita-, que cualquier resta es en realidad una suma disfrazada de cero, una vuelta a cualquier sitio menos al lugar del que se partió.

Nada de todo esto debería turbar ni alterar tu existencia el día que sepas de mí. Nada de todo esto debería dejarte mal. Piensa que tú y yo pudimos con todo. Piensa que todo se pudo y todo se tuvo, hasta el final.

A partir de ahora, tú tranquila, que yo estaré bien. Me conformo con que algún día sepas de mí, me conformo con que alguien vuelva a morderte de alegría, me basta con saber que algún día mi nombre volverá a rozar tus oídos y a entornar tus labios. Esos que ahora abres ante cualquiera que cuente cosas sobre mí.

Por eso, cuando sepas de mí, no seas tonta y disimula.

Haz ver que me olvidas.

Y me acabarás olvidando.

De verdad.

Extraído de El Periódico

viernes, 3 de julio de 2015

El sexo de la risa - Irene X

Somos rebeldes
y un poco hijos de puta
porque el mundo nos ha hecho así
de poetas
y de maleducados
Hemos aprendido a que tiene que doler
porque si no
no es musa
ni poesía.


Y a lo único que tenemos miedo
es a dejar de caer en la trampa
que por vicio
o por guapa
no deja de ser trampa
pero.


Como vamos a saber del cariño
si después de masturbarnos
no nos comemos la boca en el espejo
ni nos volvemos a llamar
ni nos sacamos a bailar
pero si a olvidar.
Que coño vamos a saber
que no sea del mundo.


Que si, que ya
que " el amor es una mierda "
pero que la tristeza
es pisar otra.


Y ya que estamos dejando de creer en la suerte
podriamos empezar a creer en las personas
y recordar,alguna vez.
Que si se juntan dos tréboles
acaban siendo uno de cuatro hojas.

VII

Respirar.
Otra vez.
Mecánicamente.
Involuntariamente.
Retener el aire,
al final de la garganta,
como ese grito que se estanca,
en las cuerdas vocales
 y no logra salir.
El silencio quiere silencio
así que no hagas ruido.
Respirar.
Otra vez.
Tu cuerpo pedía oxígeno.
Necesario,
imprescindible,
casi tanto como tener cerca.
No hagas ruido,
que el silencio quiere silencio
y pensarte así
como te pienso
es hacer demasiado ruido;
un huracán, una tormenta
de espadas, de besos,
sí, de esos
que te dejan sin aire,
sin oxígeno.
Respirar.
Otra vez.
Y escuchar tu voz al oído
que tú también quieres gritar
pero ni el grito se atreve
a escapar
y desobedecer al silencio.
Gritemos juntos,
quedémonos mudos,
afónicos de besos,
sí, de esos,
que te dejan sin aire.
Y finalmente,
respirar.
Otra vez.
Con el grito estancado en la garganta,
porque ni tu ni yo nos atrevemos
a perder la voz
en un beso,
sí, de esos,
por temor a quedarnos sin aire,
y a romper el silencio,
y a dejar de respirar.

miércoles, 1 de julio de 2015

Felicidades, has descubierto cómo dejarme sin aliento.

El infinito - Mario Benedetti

De un tiempo a esta parte
el infinito
se ha encogido
peligrosamente.

Quién iba a suponer
que segundo a segundo
cada migaja
de su pan sin límites
iba así a despeñarse
como canto rodado
en el abismo.



lunes, 29 de junio de 2015

Gravedad y nubes.

No es bueno remover los recuerdos. Por eso se guardan debajo de la alfombra, para no romper el delicado equilibrio al que se llega cuando esas experiencias se convierten en recuerdos. Cuánto más hay que remontarse en el tiempo para sacarlos a la luz, menos hay que pensar en ellos.
Por una vez, me alegro de haberme caído de mi nube. Aquella era una situación prácticamente insostenible, tarde o temprano la gravedad haría acto de presencia y caería.
Siento que he sido yo esta vez la mano que empuja hacia abajo, hacia el asfalto. O por lo menos, la que ha arrimado la escalera.
Me creíste. Seguiste creyendo cuando me fui y continuó siendo así año y medio después. Tarde o temprano la gravedad reaparece.
Por esto no es bueno remover recuerdos ni seguir creyendo en ellos.
<<Y descarto llamarte mi vida
porque tu vales mucho más
que este desastre>>

domingo, 28 de junio de 2015

No quiero que lea lo que escribo. No, porque entonces sabrá todo lo que pienso y lo que siento y sabrá del desorden que son mis ideas y bueno, mi cabeza al completo. No quiero que conozca esta parte de mí porque entonces me conocerá de verdad. Sabrá cuando estoy mal y vendrá a preguntarme qué me pasa. Escribiré algo triste o lúgubre o desconforme o indignado y hará como muchos, me preguntará el porqué. Me pedirá razones. No me gusta dar razones de lo que hago, siento que me están juzgando. Exteriorizarlo con palabras me basta, no necesito a alguien que actúe conforme a lo que escribo. No ayuda, es contraproducente.
Es la primera vez que no quiero que alguien descubra este cachito de mí. Es difícil ocultar un secreto a voces.

sábado, 27 de junio de 2015

VI

A ratos soy súplica
que mira con ojos llorosos y reza
al Dios que son tus labios.
Como templo tus ojos
y mi altar los dedos
que recitan caricias,
pasajes del libro sagrado
de tu espalda,
mi biblia.

A veces soy gritos
que desgarran almohadas
y se ahogan en corazones
(¿o era al revés?)
A veces soy gritos
que desgarran corazones
y se ahogan en almohadas
(no, así no es.)

La mayor parte del tiempo
soy canción callada
porque en mi cabeza suena mejor
que con el tartamudeo
de mi voz
temblorosa.
Busco de ti todo
y no encuentro nada
más que las pequeñas cosas
que valoramos los soñadores que se creen escritores
y los escritores que sueñan demasiado.

Contigo no soy súplica, ni gritos, ni canción.
Contigo soy yo y un par de palabras
y cariño, los dos sabemos
que pronunciarlas
no es necesario
cuando me miras y te lo digo todo
sin palabras.
"Busco su mirada
cuando todo me da miedo
y en su pecho dejo de ser cobarde,
para ser valiente y enfrentarme de nuevo a la rutina
rota siempre por su nombre. "

 Extraído de Dejémonos llevar

Me quedaste tú y un montón de hojas de papel.

Nadie leerá mis secretos si los escribo en un cuaderno que nadie va a encontrar. Ni si quiera tú.
Hay nombres de extraños que aún no he conocido y que no puedo esperar a pronunciar. Quiero vivir y tener miles de nombres. Porque en eso reside todo.
Olía a mar y sabía a sal. Ni la hoguera nos quitaba el frío. De lo único de lo que estaba segura era de quién era él. Lo demás fueron todo dudas y figuras borrosas. Me gustó que estuviese tan oscuro y que fuese de noche, que me mantuviese despierta y me hablase al oído.
Me gustó el sabor a sal.
No me gusta usar maquillaje para cubrirme las ojeras; son parte de mí, ocultarlas es esconderme. No necesito pintarme los labios para que sean bonitos. Mis pestañas son cortas ¿por qué me esfuerzo en hacerlas parecer más largas? Tengo la cara redonda, por mucho colorete y sombras que me ponga lo seguirá siéndolo. Tengo los ojos pequeños y me gustan tal y como están, sin rímel. No sé porqué me oculto.
Estoy cansada de los tacones, los pantalones de talle alto para marcar culo, las camisetas cortas para enseñar cintura, los escotes para sacar pecho.  Estoy harta de los sujetadores sin tirantes porque no puedo moverme sin que tienda a caer. Para llevar eso mejor no llevar nada.
He agotado mi cupo máximo de fiestas. Al final todas son lo mismo: ponen las mismas canciones, bailas con la misma gente, te mueves de la misma forma. Lo que antes provocaba exaltación ahora tiene poco de emocionante.
He llegado a ese punto del ciclo en el que necesitas algo nuevo que te acelere el corazón, que te provoque sensaciones... que te incite a moverte y a querer vivir experiencias.
Acepto el riesgo, conozco los inconvenientes. Sé cuánto puede salir mal y todo lo bueno que puede ser mientras tanto.

jueves, 25 de junio de 2015

Malditas mariposas en el pecho que no saben volar como es debido y se enredan las alas las unas con las otras.

martes, 23 de junio de 2015

Me quedaste tú y un par de alas rotas.

Rendirse sienta bien una vez que has luchado contra viento y marea y nada ha servido. No ha habido manera de hacer funcionar al resorte.
Me he cansado de esperar, de esperar a que suceda algo. Tú solito te liberaste, pudiste haber venido corriendo hacia mí, pero te quedaste en el centro, en el medio del cruce y no te has movido. Dejas que todo se acerque a ti, no te das cuenta de lo que se queda quieto esperando a que vengas.
Me he cansado de esperarte y de observarte allí, en el centro, en el medio.
Este cruce de caminos ya no es el mío.

domingo, 21 de junio de 2015

Una carta de despedida y otro capítulo concluido.

En esta carta de despedida voy a prescindir de la hipérbole y escribiré de la forma más sincera posible.
Hubo cosas bonitas, pero en general, fue una mierda. No fue un error, simplemente una estupidez. Pondré como escusa que estaba enamorada de ti, y tú tranquilo que yo tampoco sé cómo.
Me da lo mismo que aquella no fuese tu intención, que no te dieses cuenta de lo que hacías y que ahora intentes ser otra persona. Me da igual porque lo hecho está hecho y lo que hiciste no lo puedes cambiar. Quién sea que te haya metido en la cabeza que un acto espontáneo y alocado propio de novela y un ramo de flores podrían cambiar mi percepción de ti y mis sentimientos (lo poco que queda de ellos) está muy equivocado. En todo. Sobre todo en lo de las flores.
Tengo derecho a seguir con mi vida. Tengo derecho a que se respete  mi decisión de seguir con mi vida y pasar página. Tienes que aceptarlo ya, tú y todos los demás. Sobre todo quién sea que te haya dado la idea de las flores.
Esto no es una película, no es una historia de amor; esto es la vida real y todo lo que ocurre en la ficción aquí se convierte en mentiras contadas tan atropelladamente que no tienen sentido alguno.
Pensé que en esta ocasión no necesitaría una carta de despedida para dar comienzo a otro capítulo. Qué equivocada estaba. Otra vez. Así que esta entrada   es por ti. Esta va dedicada especialmente a tu capacidad para creer que todo lo que escribo tiene un falso techo en el que escondo mi verdadera intención, que es mandarte indirectas.
Quiero aclarar que nada de lo que he escrito en las últimas entradas (sobre todo las de Querido Amigo) las escribí pensando en tu persona. En absoluto. Tengo miles de historias en mi cabeza y miles de personajes; o escribo sobre ellos, o exploto. No iban sobre ti. Lo volveré a repetir: no iban sobre ti.
Ahora puedes pensar lo que quieras de mí y sobre esta entrada, porque me da igual. Necesito que entiendas que se acabó y que desistas, porque las parejas vuelven de forma romántica y totalmente dramática en las películas y esto es la vida real. Para. Búscate a otra "musa". Dile tus sueños infantiles a quien le interese y déjame vivir mi vida.
Hace meses que terminé ese capítulo, va siendo hora de que te des cuenta.


sábado, 13 de junio de 2015

Fue un adiós con ganas de llorar.
Qué triste fue tenerte y que te fueses, así, tan rápido. Era un adiós con ganas de llorar pero sonreí como si se me fuese la vida en ello.
Y después me aparté porque se te asomaban las lágrimas y te brillaban los ojos.
Discúlpame, pero no fui capaz de sonreír después de verte llorar.
Antes me llovían las palabras y ahora sufro sequía. Quiero que salga algo de mí, que brote la literatura que se enredaba en mis dedos. Llorar o sangrar o gritar palabras envenenadas, porque son de la única clase que me escriben ahora.
No quiero hablar acerca del amor o los remordimientos o la culpa o el cansancio. No quiero volver a escribir sobre labios ajenos ni ojos que sonríen. No quiero hablar sobre el pinchazo en el pecho que aún me acosa ni sobre el nudo en la garganta que no me deja respirar.
Quiero volver a describir lo que veo por la ventanilla del coche cuando paso por la autovía y se extienden y se alzan montañas con un esplendor del que no me había percatado antes. Es tan maravilloso. Me siento aún más pequeña, aún más indefensa. Y lo único que quiero hacer es sentarme a dibujarlas aunque sólo sean piedras cubiertas de matorrales secos.
Quiero hablar sobre el mar y la fuerza de las olas. Quiero mirar la línea que mezcla el cielo con el océano, distinguir todos los tonos de azul posibles y recrearlos en acuarelas.
Soy más que palabras pero si se van sólo seré yo y mis pinceles.
Antes me ahogaba en palabras, ahora me muero de sed.

jueves, 4 de junio de 2015

miércoles, 3 de junio de 2015

Querido Amigo:

Por un momento pensé que me había recuperado, que estaba libre de él. Ayer fueron veinte los días que tardé en dejar de escribir sobre él como si fuese a leer lo que escribo. Tuvieron que pasar veintiuno para darme cuenta de de cuán vacía estaba, ahora que no había nada suyo que llenase este espacio. Antes, cada esquina de su cuerpo me despertaba el corazón. Lo cubría todo, hasta el más mínimo resquicio. Porque en realidad, nunca antes había habido nada que llenar aquí dentro. ¿Sobre qué he estado escribiendo, si el tintero, o el corazón, o el verso, o como quieras llamarlo porque a fin de cuentas son lo mismo, está vacío?
Hoy es el vigésimo primer día y no me desvelo por él. No lloro ni río ni me quedo prendada por sus ojos, no intento dibujar las comisuras de labios ni imaginar que me abraza y me sonríe.
He tenido que olvidarle para darme cuenta de que era él quien llenaba mi tintero, escribía el verso y me latía el corazón, que a fin de cuentas son lo mismo. 

sábado, 30 de mayo de 2015

V

Estoy usando el objetivo equivocado
por eso mi vida se ve borrosa,
demasiado pixelado para distinguir
si estoy dentro o fuera.
Parece que sólo depende de mí
porque tú estás atado de pies y manos.
Perdóname pero no sé a que distancia estoy
de la delgada línea que me separa
de liberar tus ataduras
o mantenerte maniatado.

¿A qué estamos jugando?
Es un tira y afloja constante.
Hoy sí, mañana (no) quiero
hacer arte contigo,
y pintar, y dibujarte
y escribirte y... y liberarte.

No sé que quieres de mí
qué buscas, qué has visto.
No sé que esperas conseguir
si yo también estoy atrapada
y no puedo
ni quiero
salir.

domingo, 24 de mayo de 2015

Querido Amigo:

Hoy hicieron once días y no me acordé de él al leer a Bécquer. Sólo cuando me pareció oír su nombre en una conversación lejana caí en la cuenta de que no estaba presente. Le pensé sólo un momento, después le volví a olvidar.
Ahora es de noche, ya sabes lo débil que estoy a estas horas, en las que el silencio es tan acogedor como lo eran sus abrazos. No pueden dejarme a solas con este cuaderno porque entonces sí que vuelve, así, sin apuro. Su recuerdo se forma poco a poco. Despacio y en silencio, porque de noche las cosas van a otro ritmo. Vuelve así, sin escrúpulos, sin pensar que tal vez yo no quiero que vuelva.
Hoy sólo le pensé una vez, después volví a olvidarle. Mañana ya veré. Pero de noche... de noche no cuenta. De noche le pienso hasta quedarme dormida y al despertar no sé si fue un sueño o realmente volvió a interrumpir la intranquilidad de mis recuerdos.
Hoy le pensé una vez, después le volví a olvidar, pero de nada me sirve si se alía con mi insomnio para que pase la noche a su lado.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Querido Amigo:

Ya van seis días. Seis días han pasado desde que intenté alejarme de él. Creo que lo estoy consiguiendo. Ya no le busco constantemente, sólo cuando me parece oír su voz llamándome. Luego me doy cuenta de que no soy yo a quién se dirige y que mi mente me ha jugado otra mala pasada.
Creo que lo más complicado es ignorarle por las noches. Ahora ya no sólo me traiciona la razón sino también el sueño. Nada más cerrar los ojos lo veo allí, conmigo, con luces y sombras nuevas, con una sonrisa aún más radiante y una belleza que no se ajusta a la realidad. No sé que es peor, que le imagine porque no está aquí, o que empiece a gustarme más su compañía ficticia que la real. ¿Qué haré si me aficiono a soñarle? Tendría que alejarme de un ser imaginario. Por Dios, estaría rozando peligrosamente la locura.
¿Se me entiende acaso cuando escribo tan atropelladamente? Las palabras se suceden una tras otra y ordenarlas con este caos que es este lapicero tiene mérito. Bastante tengo con el desastre que ha ocasionado, ahora es duro volver a la normalidad.
Querido amigo, voy contra toda lógica. No es la revolución hormonal propia de mi edad, es... es que le echo de menos.

lunes, 18 de mayo de 2015

No tengo prisa.

La he visto quebrar vidas con tan solo dar la espalda.
La he visto romper esquemas con una mirada de reojo.
Me he visto perdido en sus andares mientras se alejaba.
La he visto destrozarme mientras bailaba con él.

Me visto de valiente cada vez que intento hablarle.
Se viste de inalcanzable si me acerco.
Dios sabe que la quiero desvestida.

Viste que jamás la vi vestida para mí,
y ojalá un desvístete despacio... que no tengo prisa.



Vicente Viz.

extraído de: De puntillas.

jueves, 14 de mayo de 2015


Querido Amigo:

Antes de nada quiero aclarar que la decisión de marcharme fue mía. Por supuesto, él no tiene ni idea de esto. No era consciente de que en algún momento estuve allí, si quiera.
Vuelvo a encontrarme en el mismo agujero donde comencé: escribiendo sobre alguien inexistente, indiferente. Indiferente yo para él, que nunca pasaba desapercibido.
Ayer fue el día en el que intenté alejarme de él. Qué fracaso. Qué fracaso yo, por ser demasiado sentimental; fracasos mis intentos, que ¿para qué, si es imposible?; fracaso él, que, joder, no me deja pensar tranquila.
Lucho contra razones enfrentadas. Y digo razones porque es el cerebro quien ha decidido irse. Si por mi pequeño corazón, si por mi pequeño verso fuese, no huiría de ti.
Dije que sería la última vez que hablaba del tema, que tenía que echarle valor y dejar de lado toda esa paranoia de escribir sensibilidades, pero, ahora él se ha vuelto mi musa y llena todas mis letras.
Querido amigo, hacía mucho que no te escribía. Ayer fue un primer día desastroso. Qué error fue creer que podía sobrevivir así. Qué ridículo desvivirse por alguien así.
Tendré que echarle valor y, lo siento pero no podré remediarlo, muchas letras.

martes, 12 de mayo de 2015

“El viento agita mi alma
y me recuerda tanto a ti
y a ese estúpido efecto que provocabas en mí
cada vez que besabas el sol y sonreías.
Miro el cielo y me dan ganas de comerme su inmensidad
hasta saciar el vacío que me cargo
desde que tomaste otro tren que no fue el mío.
Eras mar y me ahogabas,
yo era ola y me rompía al chocar contigo.
Presiento que esta noche trae doble ración de recuerdos
y melancolía,
y ya sé que todo el día me la he pasado recordándote
pero es que, cariño, tú no eres de los que se olvidan
ni yo de las que tiran los recuerdos
en cada esquina
como si fueran colillas
—ni tú eres cigarro ni yo una adicta—
tú eres mi cicatriz imborrable
y yo
la suicida que dejó que la cortaras.”
Madrugadas y tu puto recuerdo, María Celeste R.

lunes, 11 de mayo de 2015

Soy de alma débil. Ya está, te acabaste para mí. O eso intento. Pero me haces sonreír y me desvelo por verte cada día. No está bien, sé que no está bien. Lo estoy complicando todo. Ni siquiera puedo escribir cuando tú estás en medio. Debería dejar de pensarte y de hablarte y de llevarme bien contigo. Eres un gran error. Los chicos como tú sois un gran error, pero yo soy de alma débil.
Ya está, se acabó.
No voy a volver a escribir sobre este tema.
Échale más coraje y menos letras.

jueves, 7 de mayo de 2015

Me gustaría decir que siento algo. No sé, dolor, alegría, vergüenza, lo que sea. Al fin y al cabo el corazón sigue latiendo. Tendría que quedar un pequeño rastro de emoción.
Me gustaría pero no puedo decir que sienta algo.
Me es indiferente que me abraces, que me mires, que me hables.
¿Era esto lo que buscaba cuando pedía curarme de ti? ¿Indiferencia?
Desaté el nudo y maté a las mariposas que revolucionaban mi pecho. Ahora puedo respirar tranquila sin pensar que estás ahí, cerca, y que con cada abrazo, con cada mirada, mil y un alas desordenarían todo este caos.

domingo, 3 de mayo de 2015

Qué placer más doloroso. Escribir y soltarlo todo aún a saber que no van a leer lo que escribo, duele.
Me siento como la pieza del rompecabezas que tiene los bordes rotos y no encaja en ningún hueco. Por mucho que presionas, que aprietas. No hay resquicio capaz de soportar mis esquinas. No sé si eso es una cualidad o un defecto.
Si directamente no quieres tener nada que ver conmigo, dímelo. Así, directamente, sin tapujos, sin maquille. Dolerá, pero lo prefiero mil veces antes que las evasivas. No sé si soy yo, que lo exagero todo, que veo fantasmas donde no los hay. 
¿Por qué? ¿Qué diferencia hay entre los demás y yo? Conozco a la perfección mis defectos y mis virtudes. ¿Es por que voy a otro ritmo? ¿Evoluciono más despacio? 
No más evasivas, no más secretos. Podré soportarlo. Pero dímelo.
Decídmelo.
Hay muchos tipos de amor, pero todos te dejan el corazón hecho pedazos. Perderos a ustedes sería como perder un brazo, un ojo, o como si se me cayese todo el pelo, pero si es lo que quieren, si es lo que ustedes han decidido... Podré soportarlo.


Elvira Sastre - Quiero hacer contigo todo lo que la poesía aún no ha escrito.

Cualquiera diría al verte
que los catastrofistas fallaron:
no era el fin del mundo lo que venía,
eras tú.

Te veo venir por el pasillo
como quien camina dos centímetros por encima del aire
pensando que nadie le ve.
Entras en mi casa
-en mi vida-
con las cartas y el ombligo boca arriba,
con los brazos abiertos
como si esta noche
me ofrecieras barra libre de poesía en tu pecho,
con las manos tan llenas de tanto
que me haces sentir que es el mundo el que me toca
y no la chica más guapa del barrio.

Te sientas
y lo primero que haces es avisarme:
No llevo ropa interior
pero a mi piel le viste una armadura.
Te miro
y te contesto:
Me gustan tanto los hoy
como miedo me dan los mañana.

Y yo sonrío
y te beso la espalda
y te empaño los párpados
y tu escudo termina donde terminan las protecciones:
arrugado en el cubo de la basura.
Y tú sonríes
y descubres el hormigueo de mi espalda
y me dices que una vida sin valentía
es un infinito camino de vuelta,
y mi miedo se quita las bragas
y se lanza a bailar con todos los semáforos en rojo.

Beso
uno a uno
todos los segundos que te quedas en mi cama
para tener al reloj de nuestra parte;
hacemos de las despedidas
media vuelta al mundo
para que aunque tardemos
queramos volver;
entras y sales siendo cualquiera
pero por dentro eres la única;
te gusta mi libertad
y a mí me gusta sentirme libre a tu lado;
me gusta tu verdad
y a ti te gusta volverte cierta a mi lado.

Tienes el pelo más bonito del mundo
para colgarme de él hasta el invierno que viene;
gastas unos ojos que hablan mejor que tu boca
y una boca que me mira mejor que tus ojos;
guardas un despertar que alumbra las paredes
antes que la propia luz del sol;
posees una risa capaz de rescatar al país
y la mirada de los que saben soñar con los ojos abiertos.

Y de repente pasa,
sin esperarlo ha pasado.
No te has ido y ya te echo de menos,
te acabo de besar
y mi saliva se multiplica queriendo más,
cruzas la puerta
y ya me relamo los dedos para guardarte,
paseo por Madrid
y te quiero conmigo en cada esquina.

Si la palabra es acción
entonces ven a contarme el amor,
que quiero hacer contigo
todo lo que la poesía aún no ha escrito.

martes, 28 de abril de 2015

Alas de cera.

Estoy aprendiendo a respirar despacio y sin prisa, cada vez que el corazón se acelera cuando escalan los nervios y me sujetan por la espalda. Me desespera. Me enganchan las cuerdas y ya está, una marioneta como otra cualquiera que se dejó llevar.
Siento que me caigo y lo único que impide que estalle contra el suelo son los hilos que rodean los tobillos y las muñecas, anudados a los omoplatos, donde un día crecieron alas. 
Alas grises, ni negras ni blancas.
¿Y qué si mi nube estaba lejos de la realidad? La echo de menos. No tenía el pecho cerrado ni el corazón encogido. Allí tenía mis alas. 
Estoy aprendiendo a tapar los huequitos del alma con vuelos espontáneos. Los viajes largos dejan huella y mis alas ya no son lo que eran. Volar de noche es peligroso porque las estrellas están más apagadas. Volar de día es un intento de suicidio porque el sol calienta demasiado y cuando se me cayeron las plumas imité a Ícaro y las uní con cera. 
No vuelo. Ya no. Y miro hacia el cielo intentando encontrar mi nube. Y muevo las alas para despegar pero se enredan con las cuerdas. Y me pongo de pie pero no soy yo quien controla mis pasos. 
He aprendido a respirar despacio y sin prisa, cada vez que intento caminar y no puedo, cuando el corazón se acelera y los nervios me oprimen las alas. 
Respiro y me vuelvo a sentar. 

domingo, 26 de abril de 2015

IV

A ver, cómo te explico
que no fui yo quien dibujó
las lineas del mar
y las difuminó
con el cielo.

Por mucho que me hubiese gustado
no teñí tus labios de rojo
ni pinté el marrón de tus ojos
con acuarelas.

Mis lápices no esbozaron
tu sonrisa
ni le dieron color a tus mejillas.
No creé nada con mis pinceles
más que sueños.

Sólo dibujé el contorno de tus manos
abrazadas a las mías
y hasta ahora eso
tampoco se ha cumplido.
Qué eres exactamente. Si todo ocurre por una razón, si todos somos un montón de puntos unidos por un cordón rojo, qué eres. ¿Sólo un modo de llegar al final?  ¿el desenlace de otro capítulo?
No eres una casualidad, es lo único que sé.
No puedo quedarme de brazos cruzados a esperar y darle el tiempo al tiempo. Se me haría eterno. ¿Pero si actúo y lo cambio todo? ¿Si convierto un "podemos ser" en un "nunca fuimos"? Ahí es cuando me equivoco. Me he hecho amigo de la piedra ya de tropezar, no puedo permitirme un error más.

lunes, 20 de abril de 2015

En mi casa no hay nada prohibido, pero no vayas a enamorarme… Te lo advertí. Te lo pedí, y al final, caí como lo haría cualquiera. Qué normal, qué ordinario. Ni si quiera tuve la decencia de ser original.
Yo pensaba que lo nuestro estaba fuera de toda lógica, que se salía de lo común. Especial en todos los aspectos y esquinas. Pero no había nada de peculiar en sonreírte.
Lo que te atrajo de mí fueron mis caderas, no mi corazón. Incluso en eso fuiste repetitivo. A saber cuántas caderas habrás seguido, cuántos labios habrás probado. ¿Alguna vez has esperado con impaciencia un beso?

miércoles, 15 de abril de 2015

III

¿Dónde estás? Te he perdido.
Y con esta van mil veces.
Te he buscado entre los pliegues
de las sábanas
y en los huecos del placar
donde escondí nuestras fotos.
Pero no estás.
Ya no.
Te he buscado,
y con estas van mil veces
las que he hurgado en las esquinas,
bajo la almohada,
sobre la repisa de la ventana
porque sé cuanto te gustaba
asomarte y atisbar las estrellas
cuando llueve
y las nubes se llenan de cielo.
Nunca lo he entendido.
Nunca te he entendido.
Y ahora ya no estás.

martes, 14 de abril de 2015

Algún día tendré valor para decírselo a la cara. Pero sé que entonces todo irá a peor. Cómo si no estuviesen mal las cosas ya.
Estoy tan cansada, y aún me queda año y medio.
Detesto todo lo que estudio, todo lo que escribo y tenga que ver con eso.
Llegará un día en que reúna el valor, pero sé que no valdrá la pena. Como pasarse tardes estudiando, como gastarse dinero en clases. Si sé que no aceptará lo que digo porque no hay persona más cabezota.
Algún día se lo diré y lo arruinaré todo. Arruinaré lo poquito que queda. Qué será de mí.
¿Volveré a perder mis pinceles?
¿Volveré a ver mi habitación vacía?
Tengo miedo. Mucho miedo y poco valor. La valentía no es no temer a nada, sino superar esos temores.
¿Debo seguir sintiéndome así, humillada, como me sentí aquel día?



sábado, 11 de abril de 2015

Agujas que rompen nubes.

Me duele el verso, o el corazón, que a fin de cuentas es lo mismo.
Habré descrito innumerables veces el pinchazo que siento en el pecho, del lado izquierdo, junto al esternón. Lo habré descrito tantas veces como lo he sentido. Tantas, que ha perdido importancia.
Ahora se ha convertido en una molestia, que va y viene por temporadas. En ocasiones permanece desde que abro los ojos por la mañana, hasta que trato de cerrarlos en noches de insomnio. Como si hubiese encontrado en mis ojeras un sitio fijo, donde establecerse por tiempo indefinido.
Otras, son cosa de un segundo. Un amago de abrazo, una sonrisa fugaz que amenaza con levantar las comisuras de labios ajenos, extraños. Labios extranjeros.
Y no, no es el resultado de alguna cardiopatía congénita. Simplemente, la realidad es una aguja que se clava en el órgano más débil. Qué importan las costillas que lo protegen. Nada más te falla un segundo que ya te fuiste al patio de los callados.
Me duele el verso, o el corazón, como prefieras, porque estoy perdiendo la capacidad de vivir en sueños. Caí en picado y choqué contra el cemento, no hay quien me ayude a volver a mi nube.
Lo qué daría por volver a mi nube.

miércoles, 8 de abril de 2015


No nos dimos tiempo. Fue todo tan rápido, tan precipitado... y saberlo me sobrecoge. Es una sensación agridulce, que me agobia y me inspira. Quizás en eso recae nuestro error. No, no es un quizás, si no lo supiese con seguridad no estaría escribiendo con esta sensación extraña en el corazón, en los dedos y en la punta del bolígrafo.
¿Cómo puedes decir que no soy la misma chica de la que te enamoraste? Si cuando empezó no tuvimos tiempo. Es que no tuvimos tiempo. No es otra la que ves, otra fui cuando era contigo.



viernes, 3 de abril de 2015

Háblame, 
abrázame, 
agárrate a lo poco que queda de mí después de tanto incendio.
Entérate ya de que ahí fuera no hay nadie ni nada que me asuste.
Lo único que me da realmente miedo es que un día te marches.
Porque aquí dentro ya has plantado bandera,
has izado tu vela en mitad de la tormenta.
Ya lo has conquistado todo.
Te quiero,
como no he sabido querer a nadie.

SM
Nos miramos a los ojos, y yo solo me vi a mí mismo
y ella solo se vio a sí misma.

STANISLAW JERZY LEC, Pensamientos descabellados

Espejismos.

Qué triste fue cerrar los ojos
y descubrir
que no eras nada.

No eras como te soñé,
no eras tú al que escribí
aquellas cartas
que guardo junto a lo monstruos
que se esconden
bajo mi cama,
bajo nuestra cama,
o la que pudo serlo.

Qué tonta fui al creer
que te podía crear,
hacerte a mi medida,
cuando tu rompes todos los esquemas
de mi vida
y a saber de cuántas más.

Debo confesarte
que fuiste un sueño bonito,
un espejismo,
una ilusión,
y todos sus sinónimos.

No pude rasgar
más allá
de la portada
del libro
que son tus ojos.
No pude leer las páginas,
y me las inventé.

Qué historia la nuestra,
la que tuvimos,
la que pudimos tener.


miércoles, 1 de abril de 2015

-¿Por qué usaré siempre la misma metáfora?-.

He cerrado el cuaderno donde perdí mis noches describiendo algo que ya no existe. Al fin y al cabo sólo son un montón de hojas escritas. Qué más da lo que digan o lo que intenten decir. Son sólo palabras y basta con no leerlas para callarlas.
Lo cerré con una sonrisa. Hay finales que duelen, pero este fue distinto. -Te advertí que no me leyeras, no me censuro cuando escribo-. Estoy cansada de hablar de finales como si de verdad tuviesen importancia. Lo que importa es si apoyas bien el pie al empezar. Un comienzo lo es todo.
Ahora tengo un nuevo cuaderno sobre mi escritorio, con nuevos dibujos en las portadas. El viejo está guardado junto a tantos otros.
Ya es el momento de que guardes el tuyo, ¿no crees?

domingo, 29 de marzo de 2015

Amenazarme no sirve de nada. Estoy muy cansada. Muy cansada. ¿Hace falta que te lo escriba para que te enteres? ¿De verdad tengo que llegar a esto?

viernes, 27 de marzo de 2015

Cleopatra - Curso Básico de Poesía


[Sharif]
La conocí en el anden de la estación de las promesas incumplidas,
donde los trenes van en dirección prohibida,
allí me dijo: "te querré toda la vida",
pero, su primer beso ya sabia a despedida, mira,
aquella noche en la ciudad llovía a mares,
ella estaba sola, bailando en los altares
de los bares de juglares que buscan amor barato,
a esa hora en que los poetas solo escriben garabatos,
tu no buscabas marido, yo no buscaba una musa,
tu jugabas al olvido como a la ruleta rusa,
yo sentado, mi pensamiento fijo en una excusa,
que me deje descifrar el acertijo de tu blusa dije:
tus ojos tienen la tristeza de la luna,
yo soy un poeta sin fortuna,
deja que te explique que yo ya no tengo cura,
diles que cuando muera quiero que me entierren en tu cintura.


[Rapsusklei]
Mas yo la guardo en el cajón de los recuerdos
de los besos nunca dados,
donde se guardan los miedos y los pecados,
ella me dijo "estaré siempre a tu lado"
mientras derramaba lagrimas de amor a lo olvidado,
y aunque no murió el amor, mi corazón anda de luto,
soy de aquellos que reviven en el último minuto,
yo voy recogiendo el fruto que planté en el corazón,
entre la sed de la rutina y las grietas de la pasión,
y mis escamas, rebusco entre las damas,
mi verso sigue en llamas y quizás no te conteste si me llamas,
pero busco en otras camas a pesar de los diluvios,
pa´encontrar en otros labios lo que me dieron los tuyos
que son fuego, fuego que se aviva en mi tormento,
las cosas del amor yo las cocino a fuego lento, lento... 
y aunque sonría por fuera estoy muriendo por dentro.


[Juaninacka]
Me dijo: "tal vez te pida que me hagas un hijo"
el puesto de amante está vacante y busca a alguien fijo
como tengo un currículum ficticio
y experiencia en relaciones que no van a ningún sitio
soy perfecto para el puesto y aunque no está loca por mi
me dice: "empiezas dentro de 2 copas,
demuéstrame que no eres una persona sensata
y esta noche a lo mejor metes algo mas que la pata"
Veo al resto y son tristes,
Yo soy algo menos triste simplemente porque fui a hablarle
entro en el cuerpo a cuerpo con actitud y parla
no soy ningún doctor pero se como curarla.
Mirándole el culo con disimulo pienso
"chica tienes clase, creo que podría enamorarme"
pero ya se sabe,
esto es un bar estoy borracho y he dejado el amor encerrado en casa bajo llave.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Se supone que el esfuerzo vale la pena. Se supone.
Pero esta claro que no.
El esfuerzo se ha vuelto inversamente proporcional a los resultados.

domingo, 22 de marzo de 2015

Otro Domingo más. (Crucify My Love, Instrumental)

No hice nada. Absolutamente nada. Me quedé quieta, impasible e indiferente. Lo dejé correr. Le dejé ir.
No sé que es peor, saber que esto es lo mejor para mí o no haber hecho nada por intentarlo.
No sé que es peor, que aun recuerde los grandes momentos o que empiezo a olvidar los pequeños detalles.
Todo iba bien. Todo iba bien.
No sé que fue peor, si escuchar tu voz quebrándose o mi gran esfuerzo por mantener la compostura.
No sé que fue peor, si haberme rendido tan rápido, o haberme dado cuenta de que no me quedaba nada por hacer tan pronto.
Se acabó.

Fue un placer conocerle.

sábado, 21 de marzo de 2015

¿Por qué es tan difícil?  Con lo sencillo que era mantenerse alejada, indiferente. Dejarlo todo como está.
Iba bien. Me estaba acostumbrando, todo parecía ir mejor.
Pero dime, ¿qué hago yo con todo eso? Suficiente tenía con la propia carga que suponían mis propios recuerdos, para tener que soportar los tuyos también. No necesitaba más fotos ni dibujos ni cartas ni nada, y ahora me sobran cajas.

Suficiente conmigo misma.
"Intentas llegar a la Luna,
ésa
que él
te prometió
una vez.
Querer.
Y
otras formas
de morir ahogada,
quemada,
por volver
a sus brazos
sin querer."

S. M

Extraído de:   www.wonderland.blogspot.com

viernes, 20 de marzo de 2015

II

Dibujé en la pared
huellas de mil pedazos,
piezas rotas
mil veces cosidas.
¿Qué queda?
Tal vez algún resquicio,
algún indicio,
de aquel latir desencajado
del golpe tras golpe
que dejó el pecho astillado
y rotas las esquinas
de las costillas
y de la unión vacía
de las clavículas.
¿Qué queda?
Se acabó nuestra canción,
cesó el sonido
de la nota que surgía
al rozar tus labios.
Apenas un murmullo.
Apenas un suspiro.
Tormenta de relámpagos
que estallaba
en un beso.
Uno sólo.
Sólo un beso.
Y no existían versos
ni rimas
para contarlos todos.
¿Qué queda?
Palabras quebradas,
simple cortesía.
Dibujé en la pared,
las huellas de tus dedos
para acariciarlas
cuando no estuvieras.
Y ahora son sólo manchas.
Manchas sin música,
sin sístole,
sin diástole.
Manchas huecas;
Al fin y al cabo,
ya nada nos queda.

jueves, 19 de marzo de 2015

¡Los suspiros son aire y van al aire!
¡Las lágrimas son agua y van al mar!
Dime, mujer, cuando el amor se olvida
¿Sabes tú adónde va?
G. A. Bécquer

Qué fue del Amor, aquel Amor escrito en mayúsculas. Cómo desapareció tan rápido, tan pronto, tan apresuradamente. 
¿Cuándo dejé de sonreír ante el tacto de tus manos? ¿Cuándo dejé de ver tus ojos cómo un complejo cuadro de manchas verdosas al que había que contarle todas las esquinas? 
Sólo sé que llegó un momento en el que mi corazón no latía desbocado cada vez que me mirabas, en que no esperaba con impaciencia verte todas las mañanas. 
¿Cómo fue eso de olvidar que te quería?



domingo, 15 de marzo de 2015

Domingo.

Las palabras más sinceras caen con las lágrimas, diluidas en sal. Se pierden en un mar vacío mientras recorren lentamente tus mejillas.
Me daba miedo leerte, y aún así lo hice. Y me eché a llorar, como tantas otras veces.
Nada era igual ni volverá a serlo. Verás, me dieron mal la dirección y no supe leer el mapa. En definitiva, me equivoqué de camino, aunque en estos momentos me es difícil decirte de cuál de todos los caminos estoy hablando.
Ahora sólo quiero huir. Correr y esconderme. Pero cuando corro me tropiezo y nunca encuentro el mejor sitio donde ocultarme.
Al final, el vacío lo llenan las lágrimas y el chocolate, y en mitad de la huida se acaba dando con el camino correcto.

jueves, 5 de marzo de 2015

No quiero hacer una entrada de denuncia. Estoy harta de tener que usar mi blog sólo para intentar hacer llegar mi mensaje a una persona. Imagina hasta que punto es imposible hablar con la gente de manera educada para que tenga que recurrir a un simple blog que vaya a saber a dónde va.
Para resumir todo lo que intento expresar sin dejar que el enfado nuble el verdadero mensaje de mis palabras, recurro a una cita del libro "Pregúntale a Alicia":

"Los adolescentes pasan un momento escabroso e inestable. Los mayores los tratan como niños, pero quieren que se comporten como adultos. Les dan órdenes como se dan a los animales y luego esperan una reacción madura, siempre racional, de personas autoconvencidas de su nivel legal. Es un período difícil, vacilante, durante el cual se anda perdido."

Queda dicho.

jueves, 26 de febrero de 2015

Penélope
con su bolso de piel marrón
y sus zapatos de tacón
y su vestido de domingo
Penélope
se sienta en un banco en el andén
y espera que llegue el primen tren
meneando el abanico.

Dicen en el pueblo
que un caminante paró
su reloj
una tarde de primavera.
"Adiós amor mío,
no me llores, volveré
antes que
de los sauces se caigan las hojas
Piensa en mí
volveré a por ti..."

Pobre infeliz
se paró tu reloj infantil
una tarde plomiza de abril
cuando se fue tu amante.
Se marchitó
en tu huerto hasta la última flor.
No hay sauce en la calle Mayor
para Penélope.

Penélope
tristes a fuerza de esperar,
sus ojos, parecen brillar
si un tren silba a lo lejos.
Penélope
uno tras otro los ve pasar,
mira sus caras, los oye hablar,
para ella son muñecos.

Dicen en el pueblo
que el caminante volvió.
La encontró
en su banco de pino verde.
La llamó: "Penélope,
mi amante fiel, mi paz,
deja ya
de tener sueños en tu mente,
mírame,
soy tu amor, regresé"

Le sonrió
con los ojos llenitos de ayer
no era así su cara ni su piel.
"Tú no eres quien yo espero"
Y se quedó
con el bolso de piel marrón
y sus zapatitos de tacón
sentada en la estación.

~Joan Manuel Serrat~

lunes, 23 de febrero de 2015

Laberintos.

¿Es posible que aunque pase el tiempo, no puedas formar, del todo, parte de algo?
Ser un anexo de un anexo de una pequeña parte de la sociedad es difícil, pero aún más es ser consciente de ello. No sé, quizás hoy sólo ha sido un mal día, quizás ha sido un despunte en el parámetro hormonal. Pero es como si un trozo de mí no tuviera cabida en ningún tipo de comunidad. O por lo menos, es como si aquella pieza de mí que antes tenía sitio ahora se encuentra perdida. Han cambiado las reglas del juego y yo he llegado demasiado tarde para adaptarme a ellas. Peor, ni me enteré de que las instrucciones se modificaron.
En menudo laberinto me he metido. Ojalá tuviera el ovillo de Ariadna para salir, o simplemente para encontrar el centro.
¿A quién quiero engañar? Ni el ovillo de hilo mágico me ayudará a llegar al centro, mucho menos a la salida.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Please don't leave


I

A ti,
que con tanta vehemencia
te resistes al olvido,
a ti debo confesarte
que aún no he pasado página.

A ti,
temible sensación que me acosa,
que por mí respira,
por mí piensa, por mí camina.
Por ti no sueño,
no vivo,
no duermo.

Por ti
perdí el rastro de las musas
y encontré el camino
de la abstinencia literaria.
Qué duro es para quien tiene
la sangre hecha de tinta.

Por ti
escribí mil versos
y borré novecientos noventa y nueve.
Llené palabras de cuadernos
que no tienen dueño alguno
más que el polvo de la estantería.

¿De qué me sirves, recuerdo?
¿De qué me sirves
si solo aumentas la opresión
que late en mi pecho?

A ti,
que con tanta vehemencia
te resistes al olvido,
a ti debo confesarte.
Recuerdo es aquello que se ha vivido
pero
no aquello que se sigue viviendo.

¿Qué eres, pues?
Si no te fuiste del todo
ni del todo te quedas.
Eres más que un recuerdo,
más que una simple experiencia.

Decídete si vas
para que pueda recuperar el sueño,
la paz de la escritura
y la agilidad del verso.
Avísame si te quedas
para que no me sorprenda
cuando caiga en la cuenta
de que lo he perdido todo por completo.

martes, 10 de febrero de 2015

Es una sensación que me recuerda al invierno, y que me es muy difícil de explicar. 
Se asemeja al frío, pero a un frío extraño. Punzante, estremecedor. Al principio son pequeños escalofríos en la noche, cuando estás solo y envuelto en sábanas. Pero el frío se extiende, escala como lo hacen las enredaderas en los balcones, y se aferra a cada milímetro de piel que encuentra. Llega un momento en el que invade por completo los músculos del corazón, y se congela, tornando los latidos en algo imperceptible e insignificante. 
Es más bien una sombra que crece y crece hasta límites indefinidos, que te ahoga poco a poco y sin darte a penas cuenta. Te sigue a cada paso que das, bien pegado a tu espalda, fija en tu pensamiento. Cuando todo lo que te rodea es oscuridad, ya es tarde para volver. 
Es como una tormenta violenta e invisible, con lluvias impetuosas y vientos gélidos. Una tormenta que agita cuando lo único que pides es calma. 
Sí, es el invierno que se incrusta dentro de tu cuerpo, un vendaval personal.



lunes, 2 de febrero de 2015

sábado, 31 de enero de 2015

Unos cuantos versos cortos ~ III

¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
u el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Calderón de la Barca