martes, 28 de abril de 2015

Alas de cera.

Estoy aprendiendo a respirar despacio y sin prisa, cada vez que el corazón se acelera cuando escalan los nervios y me sujetan por la espalda. Me desespera. Me enganchan las cuerdas y ya está, una marioneta como otra cualquiera que se dejó llevar.
Siento que me caigo y lo único que impide que estalle contra el suelo son los hilos que rodean los tobillos y las muñecas, anudados a los omoplatos, donde un día crecieron alas. 
Alas grises, ni negras ni blancas.
¿Y qué si mi nube estaba lejos de la realidad? La echo de menos. No tenía el pecho cerrado ni el corazón encogido. Allí tenía mis alas. 
Estoy aprendiendo a tapar los huequitos del alma con vuelos espontáneos. Los viajes largos dejan huella y mis alas ya no son lo que eran. Volar de noche es peligroso porque las estrellas están más apagadas. Volar de día es un intento de suicidio porque el sol calienta demasiado y cuando se me cayeron las plumas imité a Ícaro y las uní con cera. 
No vuelo. Ya no. Y miro hacia el cielo intentando encontrar mi nube. Y muevo las alas para despegar pero se enredan con las cuerdas. Y me pongo de pie pero no soy yo quien controla mis pasos. 
He aprendido a respirar despacio y sin prisa, cada vez que intento caminar y no puedo, cuando el corazón se acelera y los nervios me oprimen las alas. 
Respiro y me vuelvo a sentar. 

domingo, 26 de abril de 2015

IV

A ver, cómo te explico
que no fui yo quien dibujó
las lineas del mar
y las difuminó
con el cielo.

Por mucho que me hubiese gustado
no teñí tus labios de rojo
ni pinté el marrón de tus ojos
con acuarelas.

Mis lápices no esbozaron
tu sonrisa
ni le dieron color a tus mejillas.
No creé nada con mis pinceles
más que sueños.

Sólo dibujé el contorno de tus manos
abrazadas a las mías
y hasta ahora eso
tampoco se ha cumplido.
Qué eres exactamente. Si todo ocurre por una razón, si todos somos un montón de puntos unidos por un cordón rojo, qué eres. ¿Sólo un modo de llegar al final?  ¿el desenlace de otro capítulo?
No eres una casualidad, es lo único que sé.
No puedo quedarme de brazos cruzados a esperar y darle el tiempo al tiempo. Se me haría eterno. ¿Pero si actúo y lo cambio todo? ¿Si convierto un "podemos ser" en un "nunca fuimos"? Ahí es cuando me equivoco. Me he hecho amigo de la piedra ya de tropezar, no puedo permitirme un error más.

lunes, 20 de abril de 2015

En mi casa no hay nada prohibido, pero no vayas a enamorarme… Te lo advertí. Te lo pedí, y al final, caí como lo haría cualquiera. Qué normal, qué ordinario. Ni si quiera tuve la decencia de ser original.
Yo pensaba que lo nuestro estaba fuera de toda lógica, que se salía de lo común. Especial en todos los aspectos y esquinas. Pero no había nada de peculiar en sonreírte.
Lo que te atrajo de mí fueron mis caderas, no mi corazón. Incluso en eso fuiste repetitivo. A saber cuántas caderas habrás seguido, cuántos labios habrás probado. ¿Alguna vez has esperado con impaciencia un beso?

miércoles, 15 de abril de 2015

III

¿Dónde estás? Te he perdido.
Y con esta van mil veces.
Te he buscado entre los pliegues
de las sábanas
y en los huecos del placar
donde escondí nuestras fotos.
Pero no estás.
Ya no.
Te he buscado,
y con estas van mil veces
las que he hurgado en las esquinas,
bajo la almohada,
sobre la repisa de la ventana
porque sé cuanto te gustaba
asomarte y atisbar las estrellas
cuando llueve
y las nubes se llenan de cielo.
Nunca lo he entendido.
Nunca te he entendido.
Y ahora ya no estás.

martes, 14 de abril de 2015

Algún día tendré valor para decírselo a la cara. Pero sé que entonces todo irá a peor. Cómo si no estuviesen mal las cosas ya.
Estoy tan cansada, y aún me queda año y medio.
Detesto todo lo que estudio, todo lo que escribo y tenga que ver con eso.
Llegará un día en que reúna el valor, pero sé que no valdrá la pena. Como pasarse tardes estudiando, como gastarse dinero en clases. Si sé que no aceptará lo que digo porque no hay persona más cabezota.
Algún día se lo diré y lo arruinaré todo. Arruinaré lo poquito que queda. Qué será de mí.
¿Volveré a perder mis pinceles?
¿Volveré a ver mi habitación vacía?
Tengo miedo. Mucho miedo y poco valor. La valentía no es no temer a nada, sino superar esos temores.
¿Debo seguir sintiéndome así, humillada, como me sentí aquel día?



sábado, 11 de abril de 2015

Agujas que rompen nubes.

Me duele el verso, o el corazón, que a fin de cuentas es lo mismo.
Habré descrito innumerables veces el pinchazo que siento en el pecho, del lado izquierdo, junto al esternón. Lo habré descrito tantas veces como lo he sentido. Tantas, que ha perdido importancia.
Ahora se ha convertido en una molestia, que va y viene por temporadas. En ocasiones permanece desde que abro los ojos por la mañana, hasta que trato de cerrarlos en noches de insomnio. Como si hubiese encontrado en mis ojeras un sitio fijo, donde establecerse por tiempo indefinido.
Otras, son cosa de un segundo. Un amago de abrazo, una sonrisa fugaz que amenaza con levantar las comisuras de labios ajenos, extraños. Labios extranjeros.
Y no, no es el resultado de alguna cardiopatía congénita. Simplemente, la realidad es una aguja que se clava en el órgano más débil. Qué importan las costillas que lo protegen. Nada más te falla un segundo que ya te fuiste al patio de los callados.
Me duele el verso, o el corazón, como prefieras, porque estoy perdiendo la capacidad de vivir en sueños. Caí en picado y choqué contra el cemento, no hay quien me ayude a volver a mi nube.
Lo qué daría por volver a mi nube.

miércoles, 8 de abril de 2015


No nos dimos tiempo. Fue todo tan rápido, tan precipitado... y saberlo me sobrecoge. Es una sensación agridulce, que me agobia y me inspira. Quizás en eso recae nuestro error. No, no es un quizás, si no lo supiese con seguridad no estaría escribiendo con esta sensación extraña en el corazón, en los dedos y en la punta del bolígrafo.
¿Cómo puedes decir que no soy la misma chica de la que te enamoraste? Si cuando empezó no tuvimos tiempo. Es que no tuvimos tiempo. No es otra la que ves, otra fui cuando era contigo.



viernes, 3 de abril de 2015

Háblame, 
abrázame, 
agárrate a lo poco que queda de mí después de tanto incendio.
Entérate ya de que ahí fuera no hay nadie ni nada que me asuste.
Lo único que me da realmente miedo es que un día te marches.
Porque aquí dentro ya has plantado bandera,
has izado tu vela en mitad de la tormenta.
Ya lo has conquistado todo.
Te quiero,
como no he sabido querer a nadie.

SM
Nos miramos a los ojos, y yo solo me vi a mí mismo
y ella solo se vio a sí misma.

STANISLAW JERZY LEC, Pensamientos descabellados

Espejismos.

Qué triste fue cerrar los ojos
y descubrir
que no eras nada.

No eras como te soñé,
no eras tú al que escribí
aquellas cartas
que guardo junto a lo monstruos
que se esconden
bajo mi cama,
bajo nuestra cama,
o la que pudo serlo.

Qué tonta fui al creer
que te podía crear,
hacerte a mi medida,
cuando tu rompes todos los esquemas
de mi vida
y a saber de cuántas más.

Debo confesarte
que fuiste un sueño bonito,
un espejismo,
una ilusión,
y todos sus sinónimos.

No pude rasgar
más allá
de la portada
del libro
que son tus ojos.
No pude leer las páginas,
y me las inventé.

Qué historia la nuestra,
la que tuvimos,
la que pudimos tener.


miércoles, 1 de abril de 2015

-¿Por qué usaré siempre la misma metáfora?-.

He cerrado el cuaderno donde perdí mis noches describiendo algo que ya no existe. Al fin y al cabo sólo son un montón de hojas escritas. Qué más da lo que digan o lo que intenten decir. Son sólo palabras y basta con no leerlas para callarlas.
Lo cerré con una sonrisa. Hay finales que duelen, pero este fue distinto. -Te advertí que no me leyeras, no me censuro cuando escribo-. Estoy cansada de hablar de finales como si de verdad tuviesen importancia. Lo que importa es si apoyas bien el pie al empezar. Un comienzo lo es todo.
Ahora tengo un nuevo cuaderno sobre mi escritorio, con nuevos dibujos en las portadas. El viejo está guardado junto a tantos otros.
Ya es el momento de que guardes el tuyo, ¿no crees?