sábado, 30 de mayo de 2015

V

Estoy usando el objetivo equivocado
por eso mi vida se ve borrosa,
demasiado pixelado para distinguir
si estoy dentro o fuera.
Parece que sólo depende de mí
porque tú estás atado de pies y manos.
Perdóname pero no sé a que distancia estoy
de la delgada línea que me separa
de liberar tus ataduras
o mantenerte maniatado.

¿A qué estamos jugando?
Es un tira y afloja constante.
Hoy sí, mañana (no) quiero
hacer arte contigo,
y pintar, y dibujarte
y escribirte y... y liberarte.

No sé que quieres de mí
qué buscas, qué has visto.
No sé que esperas conseguir
si yo también estoy atrapada
y no puedo
ni quiero
salir.

domingo, 24 de mayo de 2015

Querido Amigo:

Hoy hicieron once días y no me acordé de él al leer a Bécquer. Sólo cuando me pareció oír su nombre en una conversación lejana caí en la cuenta de que no estaba presente. Le pensé sólo un momento, después le volví a olvidar.
Ahora es de noche, ya sabes lo débil que estoy a estas horas, en las que el silencio es tan acogedor como lo eran sus abrazos. No pueden dejarme a solas con este cuaderno porque entonces sí que vuelve, así, sin apuro. Su recuerdo se forma poco a poco. Despacio y en silencio, porque de noche las cosas van a otro ritmo. Vuelve así, sin escrúpulos, sin pensar que tal vez yo no quiero que vuelva.
Hoy sólo le pensé una vez, después volví a olvidarle. Mañana ya veré. Pero de noche... de noche no cuenta. De noche le pienso hasta quedarme dormida y al despertar no sé si fue un sueño o realmente volvió a interrumpir la intranquilidad de mis recuerdos.
Hoy le pensé una vez, después le volví a olvidar, pero de nada me sirve si se alía con mi insomnio para que pase la noche a su lado.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Querido Amigo:

Ya van seis días. Seis días han pasado desde que intenté alejarme de él. Creo que lo estoy consiguiendo. Ya no le busco constantemente, sólo cuando me parece oír su voz llamándome. Luego me doy cuenta de que no soy yo a quién se dirige y que mi mente me ha jugado otra mala pasada.
Creo que lo más complicado es ignorarle por las noches. Ahora ya no sólo me traiciona la razón sino también el sueño. Nada más cerrar los ojos lo veo allí, conmigo, con luces y sombras nuevas, con una sonrisa aún más radiante y una belleza que no se ajusta a la realidad. No sé que es peor, que le imagine porque no está aquí, o que empiece a gustarme más su compañía ficticia que la real. ¿Qué haré si me aficiono a soñarle? Tendría que alejarme de un ser imaginario. Por Dios, estaría rozando peligrosamente la locura.
¿Se me entiende acaso cuando escribo tan atropelladamente? Las palabras se suceden una tras otra y ordenarlas con este caos que es este lapicero tiene mérito. Bastante tengo con el desastre que ha ocasionado, ahora es duro volver a la normalidad.
Querido amigo, voy contra toda lógica. No es la revolución hormonal propia de mi edad, es... es que le echo de menos.

lunes, 18 de mayo de 2015

No tengo prisa.

La he visto quebrar vidas con tan solo dar la espalda.
La he visto romper esquemas con una mirada de reojo.
Me he visto perdido en sus andares mientras se alejaba.
La he visto destrozarme mientras bailaba con él.

Me visto de valiente cada vez que intento hablarle.
Se viste de inalcanzable si me acerco.
Dios sabe que la quiero desvestida.

Viste que jamás la vi vestida para mí,
y ojalá un desvístete despacio... que no tengo prisa.



Vicente Viz.

extraído de: De puntillas.

jueves, 14 de mayo de 2015


Querido Amigo:

Antes de nada quiero aclarar que la decisión de marcharme fue mía. Por supuesto, él no tiene ni idea de esto. No era consciente de que en algún momento estuve allí, si quiera.
Vuelvo a encontrarme en el mismo agujero donde comencé: escribiendo sobre alguien inexistente, indiferente. Indiferente yo para él, que nunca pasaba desapercibido.
Ayer fue el día en el que intenté alejarme de él. Qué fracaso. Qué fracaso yo, por ser demasiado sentimental; fracasos mis intentos, que ¿para qué, si es imposible?; fracaso él, que, joder, no me deja pensar tranquila.
Lucho contra razones enfrentadas. Y digo razones porque es el cerebro quien ha decidido irse. Si por mi pequeño corazón, si por mi pequeño verso fuese, no huiría de ti.
Dije que sería la última vez que hablaba del tema, que tenía que echarle valor y dejar de lado toda esa paranoia de escribir sensibilidades, pero, ahora él se ha vuelto mi musa y llena todas mis letras.
Querido amigo, hacía mucho que no te escribía. Ayer fue un primer día desastroso. Qué error fue creer que podía sobrevivir así. Qué ridículo desvivirse por alguien así.
Tendré que echarle valor y, lo siento pero no podré remediarlo, muchas letras.

martes, 12 de mayo de 2015

“El viento agita mi alma
y me recuerda tanto a ti
y a ese estúpido efecto que provocabas en mí
cada vez que besabas el sol y sonreías.
Miro el cielo y me dan ganas de comerme su inmensidad
hasta saciar el vacío que me cargo
desde que tomaste otro tren que no fue el mío.
Eras mar y me ahogabas,
yo era ola y me rompía al chocar contigo.
Presiento que esta noche trae doble ración de recuerdos
y melancolía,
y ya sé que todo el día me la he pasado recordándote
pero es que, cariño, tú no eres de los que se olvidan
ni yo de las que tiran los recuerdos
en cada esquina
como si fueran colillas
—ni tú eres cigarro ni yo una adicta—
tú eres mi cicatriz imborrable
y yo
la suicida que dejó que la cortaras.”
Madrugadas y tu puto recuerdo, María Celeste R.

lunes, 11 de mayo de 2015

Soy de alma débil. Ya está, te acabaste para mí. O eso intento. Pero me haces sonreír y me desvelo por verte cada día. No está bien, sé que no está bien. Lo estoy complicando todo. Ni siquiera puedo escribir cuando tú estás en medio. Debería dejar de pensarte y de hablarte y de llevarme bien contigo. Eres un gran error. Los chicos como tú sois un gran error, pero yo soy de alma débil.
Ya está, se acabó.
No voy a volver a escribir sobre este tema.
Échale más coraje y menos letras.

jueves, 7 de mayo de 2015

Me gustaría decir que siento algo. No sé, dolor, alegría, vergüenza, lo que sea. Al fin y al cabo el corazón sigue latiendo. Tendría que quedar un pequeño rastro de emoción.
Me gustaría pero no puedo decir que sienta algo.
Me es indiferente que me abraces, que me mires, que me hables.
¿Era esto lo que buscaba cuando pedía curarme de ti? ¿Indiferencia?
Desaté el nudo y maté a las mariposas que revolucionaban mi pecho. Ahora puedo respirar tranquila sin pensar que estás ahí, cerca, y que con cada abrazo, con cada mirada, mil y un alas desordenarían todo este caos.

domingo, 3 de mayo de 2015

Qué placer más doloroso. Escribir y soltarlo todo aún a saber que no van a leer lo que escribo, duele.
Me siento como la pieza del rompecabezas que tiene los bordes rotos y no encaja en ningún hueco. Por mucho que presionas, que aprietas. No hay resquicio capaz de soportar mis esquinas. No sé si eso es una cualidad o un defecto.
Si directamente no quieres tener nada que ver conmigo, dímelo. Así, directamente, sin tapujos, sin maquille. Dolerá, pero lo prefiero mil veces antes que las evasivas. No sé si soy yo, que lo exagero todo, que veo fantasmas donde no los hay. 
¿Por qué? ¿Qué diferencia hay entre los demás y yo? Conozco a la perfección mis defectos y mis virtudes. ¿Es por que voy a otro ritmo? ¿Evoluciono más despacio? 
No más evasivas, no más secretos. Podré soportarlo. Pero dímelo.
Decídmelo.
Hay muchos tipos de amor, pero todos te dejan el corazón hecho pedazos. Perderos a ustedes sería como perder un brazo, un ojo, o como si se me cayese todo el pelo, pero si es lo que quieren, si es lo que ustedes han decidido... Podré soportarlo.


Elvira Sastre - Quiero hacer contigo todo lo que la poesía aún no ha escrito.

Cualquiera diría al verte
que los catastrofistas fallaron:
no era el fin del mundo lo que venía,
eras tú.

Te veo venir por el pasillo
como quien camina dos centímetros por encima del aire
pensando que nadie le ve.
Entras en mi casa
-en mi vida-
con las cartas y el ombligo boca arriba,
con los brazos abiertos
como si esta noche
me ofrecieras barra libre de poesía en tu pecho,
con las manos tan llenas de tanto
que me haces sentir que es el mundo el que me toca
y no la chica más guapa del barrio.

Te sientas
y lo primero que haces es avisarme:
No llevo ropa interior
pero a mi piel le viste una armadura.
Te miro
y te contesto:
Me gustan tanto los hoy
como miedo me dan los mañana.

Y yo sonrío
y te beso la espalda
y te empaño los párpados
y tu escudo termina donde terminan las protecciones:
arrugado en el cubo de la basura.
Y tú sonríes
y descubres el hormigueo de mi espalda
y me dices que una vida sin valentía
es un infinito camino de vuelta,
y mi miedo se quita las bragas
y se lanza a bailar con todos los semáforos en rojo.

Beso
uno a uno
todos los segundos que te quedas en mi cama
para tener al reloj de nuestra parte;
hacemos de las despedidas
media vuelta al mundo
para que aunque tardemos
queramos volver;
entras y sales siendo cualquiera
pero por dentro eres la única;
te gusta mi libertad
y a mí me gusta sentirme libre a tu lado;
me gusta tu verdad
y a ti te gusta volverte cierta a mi lado.

Tienes el pelo más bonito del mundo
para colgarme de él hasta el invierno que viene;
gastas unos ojos que hablan mejor que tu boca
y una boca que me mira mejor que tus ojos;
guardas un despertar que alumbra las paredes
antes que la propia luz del sol;
posees una risa capaz de rescatar al país
y la mirada de los que saben soñar con los ojos abiertos.

Y de repente pasa,
sin esperarlo ha pasado.
No te has ido y ya te echo de menos,
te acabo de besar
y mi saliva se multiplica queriendo más,
cruzas la puerta
y ya me relamo los dedos para guardarte,
paseo por Madrid
y te quiero conmigo en cada esquina.

Si la palabra es acción
entonces ven a contarme el amor,
que quiero hacer contigo
todo lo que la poesía aún no ha escrito.