domingo, 30 de agosto de 2015

XI

Me tenés confundida.
Lo nuestro era un pequeño trato:
yo te querría con locura pero
no me enamoraría de vos;
vos me querrías como nadie pero
nunca
debías
enamorarte
de mí.
No es por mí desastre,
ojalá fuese por mi desastre
(suena tan romántico mas es repetitivo).
Mi cielo,
vos no sos para mí
y yo no soy aquella.
No estoy unida a vos por esa razón.
Lo sé, mi cielo,
suena a locura
a desastre.

Querés que crea en el amor
pero perdí toda esperanza en él.
No quiero que vuelva.
No quiero que venga
y desmorone
nuestro
pacto
de besos robados
bajo miradas curiosas.
No sos aquel
por quien debo perder la cabeza
al norte de tus labios,
al este y oeste por tus manos,
al sur por tu pecho,
perderme en tu cuello,
en el centro de tus puntos cardinales.

Yo te dije una vez:
"en otra vida
fui tu musa"
Ahora vos sos la mía
y aunque no esté loca
y perdidamente
enamorada
de vos,
te quiero
como nunca
en todas nuestras vidas,
te quise.

Dernière Danse - Indila

Oh, mi dulce tormento, ¿por qué volviste anoche? ¿acaso te llamé? Qué astuto por tu parte, justo cuando pensé que no ibas a regresar. Me dejaste llorando hasta tarde y desperté con los ojos enrojecidos y las pesadillas estancadas entre las pestañas. Fue una noche larga la que te quedaste. Pero, y gracias por ello, me aclaraste todas mis dudas. Fue una noche larga y necesaria la de ayer. No volverá a angustiarme.

X

Te necesito cerca pero
me resisto a decirte
que te quedes,
que te quiero,
que iluminas
y oscureces
mi cielo;
pero siempre me resisto,
y al final te vas .
Te busco en todo este azul pero
nunca,
nadie,
será la luna
del cielo
de tu labio,
y si por un momento pensé,
"joder, sí que puedo
y quiero
escribir unos sueños en los que no estés",
estaba equivocada.
Tú ya eres mi sueño hecho de palabras,
de un puñados de comas
y algún que otro punto
-y final-.

jueves, 27 de agosto de 2015

Te pinté de acuarelas porque mi mundo es un mar de colores disueltos en agua. Quería diferenciarte del multiverso que ocultas detrás, tan oscuro y negro, como un borrón a carboncillo, como un océano de grafito y tinta.
Joder, cuántas estrellas me escondes y cuántas lunas quiero enseñarte, pero no tengo suficientes lienzos para pintar todas las constelaciones que veo cuando me abrazas con fuerza y cierro los ojos.

domingo, 23 de agosto de 2015

Va siendo hora de que pase página. Ella ya lo hizo hace rato y yo sigo allí, intentándolo. Qué tontería. Hasta yo misma he cambiado, porqué no ibas a hacerlo tú. Lo que no me esperaba era que en medio de ese cambio yo fuese la primera en dejar atrás. Es que te echo de menos. Hace ya mucho que decidieron que yo nunca llegaría a ser como ustedes y tienen razón. Pero ni siquiera me dieron el beneficio de la duda. Lo decidieron y ya está, y quedé fuera de todo lo que ustedes son, quieren ser, hacen y quieren hacer.
Yo lo sé, hace tiempo que lo sé y no tuvieron que decírmelo para que me diese cuenta. Simplemente lo acepté, porque es lo que tiene crecer, no pude hacer nada más; si es eso lo que quieren, vale, no puedo cambiarlo. Me ocuparé de encontrar el lugar donde pueda estar y ser yo. Al fin y al cabo, lo nuestro acabó y quedó reducido a eso. Yo fui alguien para ti. Por Dios, lo fui. Y cómo duele pensar que me has dejado atrás. Simplemente me dejaste atrás y mi torpeza no me permitió seguirte el ritmo. Lo acepté ¿qué más podía hacer si mi papel en tu vida está a punto de concluir inevitablemente?

domingo, 2 de agosto de 2015

No tengo prisa en descubrirle, en desvestirle el alma hasta que quede él y nada más. Despacio se escribe, se besa, se pinta mejor. Y yo quiero escribir su música, besarle las esquinas y pintar su espalda. Quiero ir tan lento como me lo permita el cuerpo, aunque acelere mi corazón con una facilidad innata.
No tengo prisa en quitarle la camisa ni en escucharle contar secretos. No me demoro en derrumbarme en un beso mientras revelo capa a capa su historia. Dejo que pase el tiempo mientras me deshago de mis muros y mis cuerdas y me desnudo ante él, no física, sí emocionalmente, literariamente (y bueno, física también).
Espero a que suenen los segundos y marquen el ritmo de nuestra canción, hasta que el mecanismo del reloj se detenga por completo y sólo quedemos los dos, él y yo, sin máscaras, sin nada más.

IX

Te quiero y no te has dado cuenta todavía
de que intento llevarlo lo mejor posible.
Ni siquiera es otoño pero
dentro del pecho
revolucionó el invierno
y levantó nieves de tormenta
que dejan el verso helado
y la prosa en abstinencia.
Removiste las mariposas que escondo entre las costillas
y despertaste mis miedos,
unos cuantos más,
cómo si no tuviese suficientes antes de que llegaras.
Te quiero pero
no de la manera
que ayuda
a conciliar el insomnio,
sino de la que espera
a que llegue algo,
o alguien,
a que se duerman las mariposas,
a que se termine el frío
y deje de nevar aquí dentro,
a que llegue el verano en el pequeño hueco
que dejaste tras arrebatarme el verso
y congelarme la prosa.
Me has desarmado en un abrir y cerrar de ojos
y no lo has visto
y no me quieres ver,
sin importarte el invierno que organizaste aquí dentro,
ni las tormentas de nieve,
ni las mariposas,
ni mi miedo insuperable a que no me veas,
a querer(te).