domingo, 18 de octubre de 2015

XIII

Ya no sólo me resisto
a pedirte que te quedes;
también me resisto
a pedirte que me lleves
de nuevo
a tu nebulosa
y que choquen
otra vez
tu luna y mi sonrisa.
Conoces tan bien como yo esta necesidad imperiosa
de volver a sentirme contigo
en gravedad cero
flotando en el vacío,
mirando el estallido
de la supernova
que era llevarte de la mano
y robarme
o prestarte
un beso. 
Qué le voy a hacer
si decidí venderte el corazón
aún sabiendo que lo tengo en alquiler
y al borde del desahucio.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Se me ha quedado el corazón vacío. Por primera vez en mucho tiempo, no tengo una historia que contar. He erosionado tanto la literatura, he hecho de mis escritos algo tan personal, que escribo menos de la mitad de lo que solía y sólo publico la mitad de lo que escribo. Me he alejado tanto de lo que la gente piense sobre mis palabras que mi mensaje se ha vuelto incomprensible.
No me han abandonado las musas, al contrario, siguen conmigo, pero me hablan y suena un idioma extraño.
Creo que de tanto experimentar lo he perdido, he perdido el don de la palabra.
Ahora me pregunto: si sólo me quedaban las palabras ¿ya no me queda nada? ¿No me queda amor ni odio? ¿Desilusión, disgusto, decepción que impulse mi lapicero?
Se me ha quedado el corazón vacío, sin esperanzas y sin acuarelas. Sólo tengo una hoja en blanco; qué catástrofe para los que tienen la sangre hecha de tinta.

domingo, 4 de octubre de 2015

XII

Esta soy yo y todo lo que dejé atrás.
Llegué desnuda y sin nada más
que lo que escondo
entre mis puños cerrados,
apretados con fuerza
para no dejarme escapar.

Esta soy yo y todo lo que escribo
cuando me siento sola
a pesar
de estar
rodeada
asfixiada
de gente.

Esta soy yo y lo que decidí ser,
después de darme cuenta
que no podía exigir a los demás
que me aceptaran
tal y como era
si ni yo
me aceptaba.

Esta soy yo y un par de alas rotas
que son todo lo que tuve
cuando caí
en picado
sin frenos
sin motor
sin paracaídas
de mi nube.

Esta soy yo y una vela encendida,
no en nombre de nadie,
sí en letras de alguien
que inspira
mi verso
a media noche
cuando se ha ido la luz.

Esta soy yo y unas cuantas palabras
que tanto menciono
pero nunca digo
en voz alta;
como todas las cosas
que le confieso
en mis cartas.

Y si sumamos todo lo que soy,
todo lo que fui,
todo lo que he decidido ser,
con mis dos alas rotas,
una vela encendida
y un par de palabras
que nadie ha escuchado jamás
sigo sin ser nada
que valga la pena
gritar al eco
al vacío
al viento
al fondo de tu precipicio
y que el sonido viaje
y llegue
a algún lugar
a unos oídos
que tal vez entiendan
mi grito.