sábado, 27 de agosto de 2016

Han pasado diez días y diez noches, aquí sigue diluviando. Parece que la tormenta se estancó tras mis ojos, nublándome la vista para llover en mis pupilas.
Me ahogo.
Digo tu nombre y me ahogo.
Preguntan por ti y no respondo.
Te llamo y no me sale la voz.

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