sábado, 15 de octubre de 2016

XIX

Deja de sonreirme así,
de abrazarme así,
de mirarme así,
que me llenas de inspiración y me dejas siempre a medias
con el lápiz entre los dedos
por no ser capaz de dibujarte.
Me has devuelto las ganas
de quedarme escribiendo hasta tarde,
de dibujar pensando en alguien,
de elegir el azul acuarela
para pintar el negro de los ojos.
Deja de besarme así,
de tocarme así,
de hacerme así
que me rompo y me deshago
cuando me buscas con los labios
y pasas el dedo entre mis clavículas.
Sigue mirándome,
abrazándome,
sonriéndome,
de esa forma tuya que me vuelve loca,
que yo seguiré improvisando.