lunes, 18 de septiembre de 2017

Llueve,
Llueve dentro,
fuera todo está seco.
Llueve,
diluvia,
relampaguea,
con furia
con rabia
con pena,
con una pena que ya no es suya,
con una pena que envenena.
Llueve, llora y se lamenta,
Se seca los ojos con sal,
para que duela.
Se mira y esa imagen no es la suya,
se escucha y esa voz no le suena.
Se busca,
se busca,
se busca y no se encuentra;
Nunca se perdió,
Pero ella estaba perdida,
Y ahora ni ella misma se encuentra.

domingo, 7 de mayo de 2017

XX

Me he puesto a pensar
en dónde huiría yo si te vas,
en si entonces recuperaría el don de escribir,
en si volvería a dibujar ojos en las esquinas de los folios.

He redescubierto ese recelo extraño que siento cuando te veo marchar y desde dentro deseo haberte robado unas horas más.
He recuperado ese miedo tan conocido que me hace preguntarme,
de vuelta a casa,
a esa casa que no eres tú,
si tal vez he hablado demasiado,
si he molestado mucho.

Me he puesto a escribir sobre lo poco que escribo, sobre lo mucho que te pienso, sobre cuánto me traiciono con esas tonterías.

Al final, no llega a nadie lo que escribo,
al final el miedo sigue siendo el mismo,
sigo hablando demasiado,
molestando hasta la saciedad,
pensando en dónde huiría yo si tú te vas,
y por mucho que lo intento,
no me veo en otro sitio.

martes, 2 de mayo de 2017

¿Para quién escribo?
¿Quién ha sido el destinatario de todas esas palabras en los 18 años de mi vida?
He escrito y escrito sin esperar respuesta alguna, nunca la ha habido. He escrito y escrito esperando que alguien contestara a esas preguntas que no me atrevía a formular en persona, pero nunca recibí respuesta.
Tal vez no había nadie al otro lado que me leyera.

Una se siente un poco sola al pensar que escribía para la nada más absoluta.




sábado, 14 de enero de 2017

Anoche me dijo que quería compartir su vida conmigo,
no le dije que yo llevaba un tiempo queriendo confesarle que no veo una vida sin él.
Hay que estar ciego para no caer en que ya hice de sus sábanas las nuestras, de mis lápices sus dibujos, que en mi cuaderno he tachado mil palabras que hablaban de él pero no nos hacían justicia.
Quiero desayunar a su lado, compartirle café, dejarle más espacio en mi lado del armario

Quiero, joder, y no me estoy echando atrás, que esta vez me quiero quedar, que no tengo miedo de levartarme por la mañana y verle
y abrazarle
y despeinarle
y darle los buenos días
y al día siguiente hacerlo otra vez.